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miércoles, 16 de julio de 2025

Excursión 864: El Chorro Grande de la Granja de San Ildefonso

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Granja de San Ildefonso
Final: 
La Granja de San Ildefonso
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 9,7 Km 
Desnivel [+]: 357 m 
Desnivel [--]: 357 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 19

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
A las 9:15, recibo un mensaje de Paz, diciendo: “mi coche se ha perdido en Pozuelo. Estoy en un punto indeterminado, entre La Finca y Somosaguas.

Te mando ubicación, por favor, ven a buscarme”. Cuando Ana R y yo fuimos a su encuentro, había aparcado y nos esperaba con una sonrisa de oreja a oreja.

El viaje hasta la Granja, en el comienzo del camino del Chorro, donde empezaba la excursión, fue muy ameno, pues dimos un repaso a toda la cartelera otoñal de Madrid; Opera, teatro, Sabina, Hauser, presentación de libros…. 

Yo me quedé muy sorprendido del nivel cultural de mis compañeras de coche y paseo. Como vi que empezaba bien el día, al saludar Antonio, le pedí hacer la crónica.

La excursión prometía ser sencilla y fresquita, tanto que unos abuelos, Carlos y Bea, se atrevieron a traer a su nieto Izan, que es un campeón de poca más de tres años y medio, que vino dispuesto a acabar el recorrido por delante de ellos, lo que consiguió, gracias a nuestro gran guía Carlos R.

Nuestra primera meta era llegar a la parte baja del arroyo del Chorro Grande, y así lo hicimos en algo menos de una hora, paseando por un sendero con “sombras húmedas”, como dijo una senderomaga, pues casi todo el rato caminamos junto al arroyo del Chorro.

Una vez allí, después de las obligadas fotos, seguimos subiendo, por la izquierda hasta llegar al arroyo Chico, debajo de Peñas Buitreras. Hasta aquí, el paseo fue muy placentero, y apenas notamos el calor que habían previsto para hoy.

Tras el Ángelus, vino el calor y una fuerte bajada por un cortafuego, conocido como NPI1, hasta llegar a una puerta, cerrada a cal y canto, que nos impidió continuar. Tras buscar una salida, seguimos por el camino Mata de la Sauca, que debe su nombre a los dueños de la finca que tienen todo vallado.

Continuamos hasta llegar tranquilamente a la Granja, a la altura de la fábrica de vidrio. Desde allí nos encaminamos a la Urbanización Caserío de Urgel, donde cogimos nuestros coches, para continuar la fiesta en Torrecaballeros.

En este bonito pueblo segoviano fuimos a inaugurar la que será mejor casa rural de Segovia: “Casa Rural los Hebrero”, donde sus dueños, Lucio y Carolina, nos agasajaron con frescas bebidas y exquisita comida, y nos hicieron pasar un rato muy agradable.

Para redondear la tarde, fueron a vernos las hijas de Angel Vallés, y mi tocayo Marcos Cid les hizo entrega de una bonita pintura, que ellas agradecieron mucho.

Yo creo que, el paseo de hoy y todo lo que le acompañó, se merece 5 sicarias.
Marcos Herrero

FOTOS

miércoles, 7 de julio de 2021

Excursión 568: El Chorro Grande y calderas del río Cambrones

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Granja de San Ildefonso
Final: Granja de San Ildefonso
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,1 Km 
Desnivel [+]: 455 m 
Desnivel [--]: 455 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 24

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Un año más, nos acercamos a disfrutar de los atractivos que ofrece el entorno de la Granja de San Ildefonso. En esta ocasión con muchos alicientes: el Chorro Grande y las calderas (pozas) del río Cambrones, más los judiones para comer y de remate de fiesta contemplar el encendido de cuatro fuentes en los jardines del Palacio.

En la explanada del Palacio de la Granja nos reunimos más de los esperados, sin duda atraídos por la prometedora agenda sendero lúdica que nos esperaba.

Tras la foto de grupo con el Palacio de fondo, nos dirigimos hacia la plaza de toros. Cruzamos la plaza de los Dolores que, como cada miércoles, estaba ocupada por los puestos del mercadillo, que a estas horas no tenían mucha gente todavía.

Al llegar al recinto taurino, donde celebran encierros en las fiestas del pueblo, seguimos el sombreado paseo del Molinillo para, cruzando un puente, dirigirnos en dirección este a la urbanización Seo de Urgel donde, tras pasar un portón, se inicia en dirección noreste el camino del Chorro, al que se llega, en suave pendiente, por un frondoso robledal por el que arroyos y acequias se entrecruzan duplicando aún más su belleza.

Al cruzar el arroyo de la Fuente del Infante, nos sorprendió la zona de helechos que le sigue a continuación, este año muy verdes y de gran altura, como nunca los habíamos visto.

Un poco más adelante nos internarnos en un sombrío pinar y enseguida alcanzamos la base del Chorro Grande, desde la que se tiene una singular perspectiva de esta cascada, la más alta de toda la sierra de Guadarrama. El salto está dividido en tres tramos, interrumpidos por pequeñas pozas, y juntos suman 80 metros de caída casi vertical.

No tenía mucha agua, pero el espectáculo sorprendió igualmente a los que nunca lo habían visto. Tras las fotos de rigor, retrocedimos sobre nuestros pasos hasta alcanzar de nuevo el camino, lo seguimos cruzando enseguida el arroyo procedente del Chorro Grande.

A pocos metros, tras una pequeña cuesta, dejamos la pista para cruzar un portón y seguir por la izquierda un bonito camino en dirección norte rodeado de espectaculares robles que en su parte final desciende en busca del arroyo del Chorro Chico.

El lugar no puede ser más hermoso. A la sombra de los robles, entre rocas musgosas y amenizados con el sonido del agua en su descenso entre las rocas, nos tomamos el tentempié de media mañana, como es costumbre llegando la hora del ángelus.

Tras la breve parada, ascendimos unos metros hasta dar con un camino que hace de cortafuegos, en el que estaba otro grupo de senderistas con el que hemos coincidido en otras ocasiones.

Nos intercambiamos fotos de grupo y continuamos hacia el oeste por la pequeña cuerda del cerro. Era espectacular el contraste de colores que formaban las nubes blancas con el cielo azul, el verde de los robles y el amarillo de las flores del camino.

Todo un espectáculo para la vista, que en días como hoy hace que se valore todo el esfuerzo porque la recompensa merece la pena.

A los pocos metros dejamos el camino, que de seguirlo nos llevaría hacia la Granja, para desviarnos a la derecha y descender, sin senda alguna, entre robles y frondosos helechos hasta dar con una pista que recorre la finca Mata de la Saúca, que seguimos hacia la izquierda para enseguida buscar un rústico puentecillo de piedra que cruza el arroyo del Hueco y que la vegetación circundante mantiene casi oculto.

Al otro lado del arroyo, seguirnos una desdibujada senda paralela a él, que entre esbeltos pinos desciende al encuentro con el río Cambrones, con el arroyo del Hueco siempre a nuestra izquierda. 

Llegados al río, en un punto intermedio entre la Cacera Madre y la Caldera Primera. Lo vadeamos como pudimos con la ayuda de unos troncos y piedras, cruzándolo con sumo cuidado para no darnos un bañito antes de tiempo, 

Seguimos durante un corto tramo el río, disfrutando del murmullo del agua y la refrigerante sombra de su arbolado, con la idea de visitar las tres primeras calderas, las más escondidas, buscando para ello los senderos más próximos a la ribera.

Sin embargo, en dos ocasiones hay que alejarse momentáneamente del agua para salvar grandes riscos que impiden seguir junto al río. Una vez entre la Caldera Primera y Segunda y otra entre ésta y la Tercera.

Cada poza es distinta, la Primera es muy bonita, con un pequeño salto de agua en su inicio, la Segunda es la más oculta y salvaje y, por ello, también la más atractiva para los que van buscando intimidad. En ella hay unas enormes marmitas gigantes labradas a base de paciencia y el roce de piedras arrastradas por el agua. La Tercera es alargada y profunda, alcanzando los tres metros, con una cascada que forma una especie de jacuzzi en su inicio, invisible desde el otro extremo de la poza, a ella José María la llama Caldera Mágica, por no sé que leyenda de algún senderemago caminado por sus aguas, como lo demuestra esta foto.

Las tres siguientes calderas no las visitamos porque se nos hubiese hecho tarde para estar a tiempo a la hora concertada para la comida, por lo que iniciamos el regreso remontando la ladera, en dirección perpendicular al río, hasta dar con la senda principal que, siguiéndola hacia la izquierda. Por ella continuamos, viendo desde lejos las calderas en las que habíamos estado, hasta alcanzar una caseta y acequia de captación de agua, llamada Cazera Madre.

Detrás de la caseta sale una senda, que nada más pasar un portón de hierro se interna en un placentero bosque de robles. con el río a nuestra izquierda, hasta otro portón de hierro y un romántico puente de madera que cruza el río Cambrones, al que le faltaban algunas tablas.

En este punto, nos despedimos del río, que continua su camino hacia el embalse de Portón Alto, donde entrega sus aguas, mermadas, eso sí por la que le roban en la Cazera Madre.

Continuando hasta la pasarela que accede a la pista que baja hacia San Ildefonso, por ella seguimos, con magníficas vistas de la ladera por la que se descuelgan los dos Chorros.

Al poco, cruzamos el Arroyo del Chorro Grande por el Puente de la Princesa, y seguimos por la calle del Pocillo, Puerta de la Reina y el Parador, regresando así al punto de inicio, la explanada del Palacio de la Granja, donde nos esperaba un rico menú en el la estupenda terraza del bar Segovia.

Como postre, los que habíamos comprado las entradas (a 4 euros), nos acercamos a los jardines del Palacio para admirar el encendido de las cuatro fuentes que tocaban hoy: la del Canastillo, Ocho Calles, la de las Ranas y la de la Fama. Todas ellas espectaculares aunque a mi, la de las Ranas fue la que más me gustó.

Por el hermoso día, al principio hasta fresquito, las magníficas vistas desde el Chorro Grande, lo refrescante del paseo junto a las calderas, la agradable comida en terraza, el magnífico espectáculo de las fuentes y la estupenda compañía, esta ruta se merece una puntuación de 5 sobre 5.
Paco Nieto

miércoles, 22 de julio de 2020

Excursión 518: El Chorro Grande y las calderas del río Cambrones

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Ildefonso
Final: San Ildefonso
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  14,3 Km
Desnivel [+]: 610 m
Desnivel [--]: 610 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 12

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Son muchos los atractivos que ofrecen a los senderistas los alrededores de la Granja de San Ildefonso, pero hay dos que destacan, el Chorro Grande y las calderas (pozas) del río Cambrones. Unir en una sola ruta ambas maravillas, no es fácil, porque entre ambos lugares hay una gran diferencia de altura y ningún camino que lo facilite.

Ya hace unos años, en la excursión 153, lo intenté, resultando una larga travesía con una azarosa búsqueda del río Cambrones, campo a través en empinada pendiente de descenso, entre ramas amontonadas, terreno inestable, yerbas engañosas, piedras escondidas y alguna que otra zarza.

Por eso el año pasado, en una de mis exploraciones en solitario, busqué un mejor modo de dar con el río Cambrones tras visitar el Chorro Grande, y de ahí surgió esta ruta.

Nos reunimos menos de los esperados, pues unas tremendas tormentas la noche anterior desalentó a más de uno, pensando que continuarían por la mañana, y por el contrario, tuvimos un día estupendo, más fresco que los anteriores, por efecto de la cuantiosa agua caída en la noche.

Partimos de la explana del Palacio de la Granja, dirigiéndonos hacia la plaza de toros. Cruzamos la plaza de los Dolores que, como cada miércoles, estaba ocupada por los puestos del mercadillo, a los que acudían aún con cierta pereza el personal.

Al llegar al recinto taurino, donde celebran encierros en las fiestas del pueblo, seguimos el sombreado paseo del Molinillo para, cruzando un puente, dirigirnos a la urbanización Seo de Urgel donde, tras pasar un portón, se inicia el camino del Chorro, al que se llega, en suave pendiente, por un frondoso robledal por el que arroyos y acequias se entrecruzan duplicando aún más su belleza.

Casi sin darnos cuenta, al poco de internarnos en un sombrío pinar, alcanzamos la base del Chorro, desde la que se tiene una singular perspectiva de esta cascada, la más alta de toda la sierra de Guadarrama. El salto está dividido en tres tramos, interrumpidos por pequeñas pozas, y juntos suman 80 metros de caída casi vertical.

Algunos tenían ganas de más y, como íbamos bien de hora, nos animamos a remontar el escarpado paredón que da acceso al inicio de la cascada, siguiendo una marcada senda que gana altura a cada paso.

Es una trepada dura, pero que compensa, con extraordinarias vistas de la Granja y toda la meseta castellana, el esfuerzo realizado. En la preciosa cascada con poza incluida, paramos un rato a recuperar el aliento y contemplar tan romántico rincón, por pocos conocido, dada la dificultad de su acceso.

Sin alejarnos de la senda, dada la peligrosidad que entraña pisar las resbaladizas rocas por las que se precipita el agua y que, hace tiempo, a una amiga de Jorge M. le costó la vida, nos reconfortamos con las bellas vistas que se tienen desde aquí.

Deshicimos el trayecto seguido en la subida, ahora mucho más liviano en la bajada, hasta alcanzar de nuevo el camino, lo seguimos a buen ritmo hasta cruzarnos con el arroyo el Chorro Chico.

Pequeña cascada que hace honor a su nombre y que pudimos escudriñar entre riscos a lo lejos, distancia y trepada que desanima a ir a su encuentro, por lo que desistimos de hacerlo.

Tras una breve parada para tomar el tentempié, seguimos por la misma pista disfrutando del paisaje que nos ofrecía hacia el oeste hasta que, al llegar a una bifurcación, dejamos el cómodo camino para iniciar un vertiginoso descenso siguiendo un cortafuegos que bordea un enorme pinar, al que nos acercábamos cada vez que podíamos buscando algo de sombra, porque el sol había dejado de ocultarse entre las nubes y quería hacerse notar.

Al final de empinada pendiente, dimos con otra pista, justo en el punto en que cruza el Arroyo del Hueco, y que seguimos hacia la izquierda para poco después, tras cruzar un portón, buscar un rústico puentecillo de piedra que cruza este arroyo y que la vegetación circundante mantiene casi oculto.

Al otro lado del arroyo, seguirnos una desdibujada senda paralela a él, que entre esbeltos pinos descendía al encuentro con el río Cambrones, con el arroyo del Hueco siempre a nuestra izquierda. Llegados al río, lo vedamos con la ayuda de unas piedras en un punto intermedio entre la Cacera Madre y la Caldera Primera.

Seguimos durante un corto trama el río, disfrutando del murmullo del agua y la refrigerante sombra de su arbolado, con la idea de visitar las tres primeras calderas, las más escondidas, buscando para ello los senderos más próximo a la ribera.

Sin embargo, en dos ocasiones hay que alejarse momentáneamente del agua para salvar grandes riscos que impiden seguir la ribera. Una vez entre la Caldera Primera y Segunda y otra entre ésta y la Tercera.

Cada poza es distinta, la Primera es muy bonita, con un pequeño salto de agua en su inicio, la Segunda es la más oculta y salvaje y, por ello, también la más atractiva para los que van buscando intimidad. En ella hay unas enormes marmitas gigantes labradas a base de paciencia y el roce de piedras arrastradas por el agua. La Tercera es alargada y profunda, alcanzando los tres metros, con una cascada que forma una especie de jacuzzi en su inicio, invisible desde el otro extremo de la poza, a ella José María la llama Caldera Mágica, por no sé que leyenda de algún senderemago caminado por sus aguas.

Aquí se quedó Ángel Vallés, que tenía que regresar a la Granja, el resto continuamos el recorrido, en busca de las tres siguientes calderas, es necesario remontar la ladera, en dirección perpendicular al río, hasta dar con la senda principal que, siguiéndola hacia la derecha, va descendiendo hasta dar otra vez con el río.

Dejamos la fuentecilla del Malpaso a nuestra izquierda y remontando el río, paramos a tomar el tentempié a la vera de una agradable poza que entre rocas se surte de dos bonitos chorros. Allí nos esperaba José María, que por quedarse dormido, había venido un poco más tarde, siguiendo el camino corto.

Tras el descanso, unos pocos cruzamos de nuevo el río, con la ayuda de unas piedras estratégicamente situadas. Al otro lado, la senda obliga a remontar el repecho de la margen izquierda del río, alcanzando al poco la Caldera del Guindo, a continuación la de Enmedio y la Caldera Negra, objetivo final de la excursión, donde disfrutamos viendo los arriesgados saltos desde las rocas de un grupo de chavales, empeñados en comprobar una y otra vez la gran profundidad a la que debe su nombre.

El regreso lo hicimos volviendo sobre nuestros pasos hasta llegar de nuevo al río, que volvimos a vadear, y ya todos juntos continuamos por la senda principal. Al pasar junto a la fuentecilla de Malpaso, rellenamos agua, conocedores de lo duro que se hacen los últimos kilómetros, sin apenas sombra.

Al llegar a una gran roca, que algunos se empeñaban infructuosamente en mover, continuamos por la senda viendo desde lejos las calderas en las que habíamos estado, hasta alcanzar una caseta y acequia de captación de agua, llamada Cazera Madre.

Detrás de la caseta sale una senda, que nada más pasar un portón de hierro se interna en un placentero bosque de robles. con el río a nuestra izquierda, hasta otro portón de hierro y un romántico puente de madera que cruza el río Cambrones.

En este punto, nos despedimos del río, que continua su camino hacia el embalse de Portón Alto, donde entrega sus aguas, mermadas, eso sí por la que le roban en la Cazera Madre.

Continuando hasta la pasarela que accede a la pista que baja hacia San Ildefonso, cruzamos el Arroyo del Chorro Grande por el Puente de la Princesa, y seguimos por la calle del Pocillo, Puerta de la Reina y el Parador, regresando así al punto de inicio, la explanada del Palacio de la Granja, donde nos esperaban las cervezas del bar Segovia, con la sorpresa de que al poco se acercó Ángel Vallés para hacernos una foto para El Adelantado.

Por el hermoso día, al principio hasta fresquito, las magníficas vistas desde el Chorro Grande, lo refrescante del paseo junto a las calderas, la estupenda compañía, y la frase que me dijo al acabar alguien que la hacía por primera vez "la excursión me encantó", esta ruta se merece una puntuación de 4,5 sobre 5.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez

VÍDEOS
* Vídeo de Lourdes Clabo

FOTOS
* Fotos de César Rodríguez
* Fotos de José Luis Molero
* Fotos de Paco Nieto

miércoles, 17 de agosto de 2016

Excursión 313: Circular a La Granja por El Chorro Grande

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Ildefonso
Final: 
San Ildefonso

Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  13,1 Km
Desnivel [+]: 550 m
Desnivel [--]: 556 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 7

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc


RESUMEN
Cuando el observatorio estadístico del Gmsma publique la revista del 2016, esta excursión aparecerá como la menos concurrida de toda la temporada. Tan solo siete senderomagos acudimos a "la tranquila y fresquita excursión" que Antonio nos había preparado. Fue una excursión diferente, ya que nos permitió poder charlar en grupo e ir comentando la flora que íbamos viendo. Después de esta excursión ya distingo los robles de los manzanos, y la retama de los cambrones.

Por primera vez vino mi hijo, Jorge, el cual quedo encantado con la marcha y con la gente.

Quedamos como de costumbre, pasada la verja del Palacio, y comenzamos la excursión con una temperatura excelente y el cielo lleno de "borreguitos"; ideal para caminar. A pesar de ser una ruta muy conocida, el camino no está señalizado y hay que estar atentos en la Urbanización Caserío de Urgel para no equivocarnos.

Tras pasar una puerta metálica verde entramos en el robledal de Navalosar y comenzamos a ascender, dejando a nuestra derecha el arroyo de Peña Berrueco, que abandonamos más adelante.

Nos llamó la atención un manzano silvestre, cargado de frutos, por lo que quedamos emplazados para finales de septiembre para la recolección.

Después de cruzar el arroyo de la Fuente del Infante y pasar por entre cambrones, llegamos a un pinar y sin llegar a cruzar el arroyo del Chorro Grande, llegamos a la base del citado chorro, donde paramos a comer un tentempié. Tuvieron mucho éxito las pastas armuñanas, a base de almendras.

El Chorro tenía poca agua, pero siempre es impresionante ver los tres tramos del mismo, que juntos sobrepasan los 80 metros de caída, casi vertical. Cuando el agua abunda, es todo un espectáculo.

Allí nos hicimos la foto del grupo y nos deleitamos con las vistas de Segovia y el embalse del Pontón, incluso Rosa B. y yo cantamos una jota segoviana. Continuamos ascendiendo, por la derecha del chorro, hasta la parte superior por una senda con una fuerte pendiente. Después de pasar por la zona peligrosa, por lo resbaladizo de las piedras, continuamos ascendiendo hasta una poza, donde Angel V. como es su costumbre se bañó. Otras solo se mojaron los pies.

Desde aquí continuamos hacia el suroeste, manteniendo la altura hasta cruzar el
arroyo de la Fuente del Infante, para luego ir descendiendo hasta un cortafuegos y la pista que baja del puerto del Reventón. Después de coger un sendero llegamos hasta el esquinazo de los jardines de Palacio. Tras atravesar el arroyo de los Carneros y pasar por la Puerta del Cebo, que según Melchor, era donde al parecer alimentaban (cebaban) a la caza mayor que después cazaban los reyes, llegamos a la Fuente de la Plata donde el grupo se dispuso a comer, salvo dos estrellas fugaces que decidieron comer en un restaurante de la Granja.

El grueso del grupo después de comer continuaron bajando por el puente de los Tres Maderos, para después cruzar la carretera que sube a Navacerrada, llegar al punto de partida tras pasar por el puente del Niño y un Campo de Polo, medio abandonado, que no sabemos qué utilidad tiene y que fue reconstruido por el Gobierno Central cuando éramos ricos.

Como siempre, la excursión acabó con unas cervezas, que Pepa muy amablemente invitó dado su próximo cumpleaños.

Qué mejor fin de curso que una tranquila excursión por tierras segovianas y en un municipio declarado Reserva de la Biosfera, que dispone de las mejores sendas para disfrutar en verano y que está a solo 76 kilómetros de Madrid. Los Borbones lo tenían claro. Por todo ello, l
a excursión se merece, como mínimo 4 sicarias.

Feliz verano a todos. Nos vemos en septiembre.
Marcos Herrero

FOTOS