miércoles, 8 de julio de 2020

Excursión 516: Cascadas del Purgatorio desde Rascafría

FICHA TÉCNICA
Inicio: Rascafría
Final: Rascafría
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  16,3 Km
Desnivel [+]: 274 m
Desnivel [--]: 274 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4,5
Participantes: 16

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
RESUMEN
Excursión circular de unos 16 Kms y 270 metros de desnivel. Esta preciosa y fresquita marcha, es una de las más conocidas y emblemáticas del Valle del Paular en Rascafría. El GMSMA y yo mismo, hemos realizado esta ruta en varias ocasiones y creo que nunca nos ha defraudado.

Siempre hay agua en las cascadas, aunque en esta ocasión y debido al virus reinante, estaba prohibido el baño, al igual que en el Área Recreativa de las Presillas en la que además habían vaciado las piscinas.

No me voy a extender mucho en los pormenores del recorrido, porque es muy conocido y lo podemos resumir en lo siguiente: De la Plaza de Rascafría fuimos hasta el Monasterio de El Paular, por el bonito y agradable paseo paralelo a la carretera que los une. 

Cruzamos el puente de El Perdón sobre el río Lozoya, donde nos hicimos la foto de grupo, y llegamos al Área Recreativa de Las Presillas.

Contemplamos las que, en otras circunstancias, hubiesen sido las preciosas piscinas naturales y , tras pasar por un puente, remontamos las aguas transparentes del río Lozoya hasta que llegamos al cauce del arroyo Aguilón. Continuamos por el Camino Viejo de Madrid, que se aleja progresivamente del arroyo, hasta que un desvío nos volvió a llevar a él, justo donde un puente de madera le cruza.

Junto al puente hicimos la parada de media mañana, continuando por la margen derecha del arroyo  hasta dar con las espectaculares cascadas del Purgatorio, en las que nos limitamos a contemplar, a falta de del refrescante baño, sus dos imponentes saltos de agua.

La vuelta la realizamos desandando la senda hasta el puente de madera y desde allí, siguiendo el camino que desciende junto a la ribera derecha del arroyo Aguilón, hasta llegar de nuevo a Las Presillas, justo a la hora de comer.

En el bar del Área dimos cuenta de los bocadillos, aderezados con cervecitas, refrescos y helados variados, Todo frío frío¡¡. Posteriormente fuimos al bosque de los finlandeses. que cuando vinieron a Rascafría a trabajar en el negocio de la madera, se procuraron comodidades al estilo de su tierra, de ahí que construyeran la famosa sauna que hay junto a su estupendo lago.

Entre chopos, y otros árboles de ribera, llegamos a Rascafría, tras cruzar un puente sobre el río Lozoya y 16 Kms de marcha. El que desee ampliar conocimientos geográficos y anecdóticos sobre esta marcha, puede leer la crónica (que también realicé) de la Excursión 308 Cascadas del Purgatorio desde La Isla.

Escribo la crónica de esta excursión después de haber cambiado, muy a mi pesar, unas preciosas vacaciones de senderismo, en un hotel de lujo en Mallorca, por una estancia de 15 días con “todo incluido” en el Hospital Puerta de Hierro (con pulserita en el brazo derecho incluida).

Íbamos a irnos a Palma el día 25 de Marzo, y a mí me ingresan en el Hospital, el día 24 de Marzo con neumonía bilateral (en los dos pulmones) y con miocarditis aguda del corazón. Bueno que le vamos a hacer. El virus estaba causando estragos y los hospitales estaban supersaturados. Lo peor del asunto es el temor a lo desconocido, no saber lo que iba a ocurrir y estar apartado de tu familia y amigos. 

Hasta cierto punto, parecíamos “apestados” en plena Edad Media. Las enfermeras, médicos, servicios de limpieza y de alimentación (con razón), antes de entrar en la habitación solicitaban que nos pusiéramos las mascarillas, mascarillas que llevaban 15 días, 24 horas al día, siendo utilizadas y estaban en situación terminal. No había mascarillas en el hospital para los enfermos, ni para el personal médico, ni otros medios eficaces de protección.

La mascarilla que yo llevaba, la había comprado en la farmacia, un día antes de ingresar en el hospital, no había con anterioridad y me costó 8,5 euros, ¡qué le vamos a hacer!. La verdad es que los médicos y enfermeras que nos trataron, merecen nuestra más alta consideración y agradecimiento, por cómo nos ayudaron. Con anterioridad, un alto porcentaje de médicos y enfermeras se habían contagiado por carecer de medios adecuados de protección. 

Después de 15 días ingresado, con ocho kilos de menos y con la neumonía activa todavía, aunque en proceso de curación (había que dejar camas libres), me dieron el alta hospitalaria y continué durante más de un mes en recuperación en mi domicilio. Todavía no podía respirar bien y tenía que dormir boca abajo y sin oxígeno para poder sobrevivir.

Ahora me encuentro perfectamente y muy contento de haber superado una prueba tan dura y poder realizar marchas con el GMSMA.

Creo que actualmente, los médicos tienen bastante experiencia en esta enfermedad vírica, y saben cómo tratarla, por lo que la situación, no es tan crítica, como lo era a mediados del mes de marzo. Nosotros, hasta cierto punto, fuimos cobayas en las que probaron, todo tipo de pastillas y soluciones farmacológicas, hasta que descubrieron que los corticoides eran lo más eficaz para disminuir la inflamación vírica en los pulmones (por lo menos en mi caso).

Bueno, ya he contado, resumida, mi experiencia con el coronavirus, y espero que pronto salga una vacuna, y podamos hacer una vida normal que nos evite las angustias y miedos que nos ha acarreado este maldito bicho. 

Volviendo a la marcha de las Cascadas del Purgatorio desde Rascafría, solo falta decir que fue muy gratificante, muy fresquita, y con cerveza para comer y por lo tanto la califico con 4,5 sicarias.
Nicolás Pizarro

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez

FOTOS

* Fotos de Enrique Cid
* Fotos de José Luis Molero
* Fotos de Paco Nieto

miércoles, 1 de julio de 2020

Excursión 515: Valles de la Angostura y Cerradillas

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  16,6 Km
Desnivel [+]: 629 m
Desnivel [--]: 629 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 19

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Esta era mi primera excursión, después del confinamiento, en la que participaba. Momento emotivo, por tanto, de reencuentro con los compañeros tras cuatro meses sin vernos.

Habíamos quedado en el puerto de Cotos y tras las correspondientes mascarillas, a duras penas podía reconocer a los participantes de hoy.

Siguiendo a Paco Nieto, que hoy era nuestro guía, enfilamos hacia el final del aparcamiento, para continuar por la izquierda, tras cruzar la carretera M-604, por el Camino Viejo del Paular, señalizado con las marcas blancas y rojas del GR-10.4.

Dejamos a nuestra derecha una caseta de control y entre pinos, con más sombras que claros, vamos descendiendo por el valle, contemplando a nuestra derecha las cumbres de Cuerda Larga, por las que el día prometía ser muy caluroso.

Nosotros, por el pinar, con abundantes zonas de umbría, descendíamos con buena temperatura y con el recuerdo muy presente de Luz, que siempre nos acompañará en nuestras excursiones.

Al poco, volvimos a cruzar la carretera M-604, la que sube al puerto desde Rascafría, y tras descender por unas agradables zetas, llegamos al Camino de las Vueltas, por el que seguimos bajando, entre grandes pinos disfrutando de los bonitos colores y olores del campo. Algunos claros del espeso bosque dejaban a ratos vislumbrar el arroyo de la Angostura y alguna de sus pozas.

Cruzamos un puente sobre el arroyo de la Laguna, procedente de Peñalara, y unos metros más abajo, el puente de los Hoyones, que nos cambió a la otra ribera del arroyo de la Angostura, continuando por una amplia pista, tras pasar por unos puentes de madera.

Unos metros más abajo, breve parada en una bonita cascada con una gran poza, donde nos hicimos algunas fotos. Seguimos descendiendo (¡¡luego habrá que subir!!) hasta llegar a la que nosotros conocemos como Poza del Angostura.

Hicimos allí la parada para el tentempié de media mañana. Paco Nieto se esforzó por no dejarse arrastrar al baño, que es lo que le pedía el cuerpo, y como ahora está prohibido, se conformó resignadamente a meter solo los pies en las gélidas aguas de la poza, mientras contemplaba las idas y venidas de un perro que no paraba de bañarse intentando atrapar una pelota que le lanzaba su dueño.

En la pradera adyacente, próxima al puente de la Angostura, nos hicimos la foto de grupo. Ahora empezaba la recuperación de los 450 metros de cota que habíamos perdido desde el inicio. Lo hicimos por la parte contraria del valle. Por entre los pinos y siempre acompañados por el canto del arroyo de la Angostura saltando entre las piedras y las numerosas pozas que jalonan su recorrido.

Santi (gregario de lujo) iba tirando de mi toda la subida. ¡Gracias!. En las sombras bien pero a la solana ya se dejaba notar el mucho calor del mediodía.

A pocos metros de llegar a la desembocadura del arroyo de las Cerradillas, seguimos la pista que con más pendiente que la que hubiese deseado remonta su cauce por la margen derecha, hasta alcanzar un puente de madera que le cruza.

En ese fresquito lugar, muy verde y con el susurro del agua alegrando nuestros oídos, paramos a comer y algunos a refrescar los pies.

Tras el descanso, con el Circo de las Cerradillas y Cabezas de Hierro a nuestra izquierda, continuamos el ascenso, siguiendo una empinada senda que cruza por dos puentes de madera de nuevo el arroyo, iniciando desde este último un fuerte ascenso hasta dar con una senda que nos llevó al cruce con el arroyo de las Guarramillas.

Nos desviamos un poco para contemplar, una vez más, la conocida Poza de Sócrates, bonito lugar con un encanto especial.

Retrocedimos, y mientras algunos continuamos hasta el refugio del Pingarrón, otros siguieron el arroyo que conduce, con menos vueltas, hasta la pradera cercana a la carretera de Valdesquí.

Por esta zona, junto a la carretera, Jorge Isidro recogió un enorme boletus que le animó el resto del recorrido hasta llegar de nuevo al puerto de Cotos.

En la estupenda terraza del bar del Refugio de Cotos, el de la estación, nos tomamos las cervecitas y refrescos a los que convidaron Leonor (por su santo) y Nicolás ("resucitado" después del COVID-19). ¡¡ Gracias!!, dando así por finalizada esta excursión que bien se merece 4 sicarias.
José María Pérez

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez

FOTOS

* Fotos de Enrique Cid
* Fotos de Julián Suela
* Fotos de Paco Nieto

miércoles, 24 de junio de 2020

Excursión 514: La Maliciosa desde el Puerto de Navacerrada

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: Puerto de Navacerrada
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  12,2 Km
Desnivel [+]: 761 m
Desnivel [--]: 761 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 21

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Me preguntaba, quizá,
¿si se anunciaba tormenta,
no me tendría más cuenta
el quedarme en Alcalá?;
mas siendo representante
de aquesta ilustre ciudad,
por honor y dignidad
me registré en un instante.

Estrenábamos verano,
justo después del solsticio
y era un día muy propicio,
para el paseo serrano.
En el puerto nos citamos
todos con las mascarillas,
esta vez no nos tocamos
—que así el virus no lo pillas—,

y empezamos la ascensión
desde la misma explanada
de allí, de Navacerrada,
no por pista de hormigón,
sino por otra empedrada
que por los tubos asciende;
su facilidad sorprende,
y aun sinuosa y quebrada
cuando menos te lo esperas
ya estás en las Guarramillas
junto a antenas y cabrillas
y enseguida recuperas.

«Qué sentimiento profundo
y hay que ver qué bien me siento
cuando en mi rostro da el viento
aquí en la Bola del Mundo.»

Al fondo se recortaba
la sombría y misteriosa
cumbre de la Maliciosa,
que un poco nos asustaba
con ese cielo plomizo;
los truenos que ya se oían
nada bueno nos traían.

¿Será aguacero o granizo?,
algo que en la Maliciosa
—el mismo nombre estremece—
cuando la tormenta crece
debe ser bien peligrosa.
¡Ojito con la tormenta!
ponedle todo el sentido,
que el grupo ya lo ha sufrido:
casi un rayo nos revienta;

San Pedro nos protegió
porque en su cerro ya un día
le rendimos pleitesía,
¿mas, fue él quien nos salvó?,
porque pienso que San Juan…
¡a veinticuatro de junio!
… nos libró del infortunio
evitando el huracán
y la lluvia presagiada;
por eso, posteriormente,
temperatura excelente,
ni poca ni demasiada.

Siguiendo con nuestra ruta
bajamos de forma tal
que al collado del Piornal
—eso no hay quien lo discuta—
llegamos sin sufrimiento
cuesta abajo y por camino.

Algo mucho más cansino,
mas sin apresuramiento,
fue la subida costosa
por grandes rocas de gneis,
que como todos sabéis,
conforman la Maliciosa.

En la cumbre señalada
tomamos el tentempié;
no me preguntéis por qué,
pero una cabra amaestrada
a cambio de unos bocados
se dejaba sin temores
posar junto a los señores
y ser fotografiados.

Nosotros por nuestra parte
como humanos responsables
a dos metros, y no hables,
que esta vez no se comparte
ni la bota ni comida,
que no es una cosa buena
meter mano en bolsa ajena
aunque la cabra te pida.

Desde esta elevación
con inmejorables vistas,
aunque llena de turistas,
y ecuador de la excursión,
el camino retomamos
de vuelta a Navacerrada,
punto de inicio y llegada
de nuestra ruta. Bajamos
otra vez hacia el collado

—la Maliciosa está sola
y es más baja que la Bola—,
y después de haber bajado
otra vez ir hacia arriba
directos a las antenas,
doscientos metros apenas
de pendiente positiva
y al final la gran bajada.

¡Vaya coñazo, copón,
si es la pista de hormigón!
Mas antes una parada,
para lo cual elegimos
la estación del telesilla
—la primera Guarramilla—,
descansamos y comimos,
pues la hora lo dictaba.

El final no fue excitante:
bajada insignificante
y la marcha se acababa
con el modo habitual
de tomar en Venta Arias
las cervezas necesarias
y despedida cordial.

Esta vez me corresponde
como cronista oficial
la valoración final
de la que —mira por dónde—
fue una marcha relajada
con buena temperatura,
y aunque sin mucha aventura,
siempre será recordada;
mas acciones temerarias
le restan la puntuación,
así que en esta ocasión
le daré cuatro sicarias.
Paco Cantos

FOTOS