sábado, 20 de abril de 2024

Excursión 768: Ruta Vicentina. Lagos - Burgau. Portugal

FICHA TÉCNICA
Inicio: Lagos. Portugal
Final: Burgau. Portugal
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 16 Km 
Desnivel [+]: 366 m 
Desnivel [--]: 411 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 21

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RESUMEN
Tras la primera ruta de esta segunda escapada Vicentina del grupo, todos esperábamos que esta no fuera tan larga ni tan rompe piernas como la primera.

Con esta inquietud por resolver quedamos, como todos los días, en el aparcamiento del supermercado Intermarché de Sagres para organizar la logística de los coche para desplazarnos a Lagos, el inicio de la ruta de hoy.

Nos esperaba una inolvidable jornada por la impresionante costa Vicentina, partiendo del aparcamiento con vistas a la Playa do Camilo en Lagos.

Con las últimas incorporaciones y alguna que otra baja, nos reunimos 21 intrépidos senderomagos, con ganas de disfrutar de los espectaculares paisajes costeros y encantadores pueblos portugueses.

Lagos es una ciudad llena de historia y belleza, conocida por sus playas de ensueño y su rica herencia marítima. Su accidentada costa propicia miradores fabulosos de sus gigantescos acantilados.

Desde el aparcamiento, siguiendo a Paco D., nos dirigimos a la primera parada de la jornada: el mirador de Playa do Camilo. Esta hermosa playa, con sus acantilados dorados y aguas cristalinas, nos dio la bienvenida con su tranquila belleza.

Continuando nuestro camino, llegamos al mirador de Playa dos Pinheiros, otra joya escondida de la costa algarviana. Rodeada de un conjunto de bellos acantilados esculpidos por la Naturaleza, donde abundan cuevas, túneles y formaciones rocosas únicas con una vegetación exuberante

El siguiente punto destacado fue el Faro y Mirador Ponta Piedade (Punta de la Piedad), desde donde pudimos admirar bonitas calas, las espectaculares y caprichosas formaciones rocosas y las impresionantes vistas panorámicas del océano. Sin duda, uno de los más bonitos del Algarve.

Por unas empinadas escaleras descendimos hasta alcanzar una plataforma que sirve a las embarcaciones de muelle de atraque.

Es un lugar fantástico que te hace sentir estar en otro mundo, la sesión de posados fotográficos fue inevitable, todos queríamos salir con tan espectacular fondo.

Continuamos la caminata a través de altos acantilados y pasarelas allí instaladas, nos encontramos con los miradores de Playa do Barranco do Martinho y de Playa Do Canavial.

Son dos playas más tranquilas y menos conocidas pero igualmente hermosas. Aquí disfrutamos de la belleza natural del entorno que las rodea.

La siguiente parada, tras cruzar unas urbanizaciones fue Playa Do Porto de Mós, una playa amplia y arenosa que ofrece unas vistas imponentes. Era el lugar perfecto para un descanso y un refrigerio antes de continuar. Algunos hasta nos tomamos algo en el estupendo chiringuito CampiMar.

Repuestas las fuerzas, continuamos el sendero, con bonitas vistas de la playa que acabábamos de dejar a nuestras espaldas y de frente otras igual de impresionantes de Rocha Negra y a lo lejos, nuestro siguiente objetivo, Playa da Luz.

Nos separamos de los acantilados para subir a la Atalaya, un gigantesco vértice geodésico de excelentes vistas al mar.

Desde su base descendimos hasta Playa da Luz, un encantador pueblo costero que se hizo tristemente famoso a raíz de la desaparición, en la noche del 3 de mayo de 2007, de Madeleine McCann.

Junto a su playa dorada y con una atmósfera relajada, paramos a tomarnos los bocadillos. Fue aquí donde nos dejó una compañera, dolida de su rodilla, esperemos que se recupere pronto.

Tras el descanso, y los cafés, recorrimos su bello paseo marítimo y continuamos el camino, que pasa junto a la Fortaleza y la Iglesia Da Nossa Senhora Da Luz.

Se construyó primeramente en 1521, resultó dañada en el terremoto de 1755 y fue completamente restaurada en 1854. Exploramos las pintorescas calles del pueblo antes de seguir adelante hacia Burgau.

Nos acercamos de nuevo a los acantilados, pasamos por la Punta de la Gaviota, Punta da Cama da Vaca y Punta do Mexilhão, tres puntos escénicos que ofrecen vistas impresionantes y unas magníficas vistas panorámicas del océano Atlántico y la costa.

Estos son lugares perfectos para detenerse, disfrutar del paisaje y de la belleza de la naturaleza, en pleno contraste de mar, cielo y tierra.

Finalmente, entre coloridas flores amarillas, blancas y rosas, llegamos a Burgau, un encantador pueblo pesquero con calles empedradas y casas blancas, conocido como el "Santorini portugués", de un gran atractivo que no ha sufrido tanto la transformación turística de otras zonas del Algarve.

Dimos así por finalizada esta emocionante etapa de la Ruta Vicentina, a la que le otorgo la máxima nota, un 5.
Pepa Santos Pastor


viernes, 19 de abril de 2024

Excursión 767: Ruta Vicentina. Salema - Sagres. Portugal

FICHA TÉCNICA
Inicio: Salema. Portugal
Final: Sagres. Portugal
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 18,2 Km 
Desnivel [+]: 551 m 
Desnivel [--]: 532 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 17

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RESUMEN
Hoy retomamos la Ruta Vicentina por tierras portuguesas que el grupo inició el año pasado. Nos reunimos los senderomagos en el punto de encuentro, supermercado Intermaché, en Sagres, no muy lejos del Cabo San Vicente.

Distribución de coches para dirigirnos a Salema, comienzo de nuestra ruta de hoy.

Salema
es un pueblecito de pescadores con una maravillosa playa de arena blanca. El día se presentaba nublado y fresquito, perfecto para caminar. Nos acompañan nuestros amigos de cuatro patas, Twitter, Senda y Kiro cuidando que ningún compañero se quede atrás.

Foto de grupo en la playa de Salema y comenzamos a caminar sobre pasarelas y escaleras de madera que nos llevan al principio de la senda.

Rodeados de vegetación y flores, vemos los primeros acantilados, nos llama la atención una flor que nos hace pensar en una orquídea salvaje y resultó ser un lirio español. Preciosa flor que llena de color azul púrpura el camino de este sendero portugués.

Vemos praia Santa, preciosa cala que está cerca del fuerte de Figueira.

Desde lo alto del acantilado, estas ruinas nos recuerdan que en el siglo XVII vigilaban la entrada de corsarios, moros y españoles. Pertenece al municipio de Vila do Bispo.

Pasamos por praia de Figueira, Praia de Faia do Carro y el verde de la vegetación seguía abrazando las playas y acantilados por donde caminábamos.

Comentando las ganas de darnos un baño, aparece Praia das Furnas. Los más atrevidos enseguida cambiaron al bañador y ¡al agua patos!. Un pequeño tentempié “El Angelus“, risas, chascarrillos y continuamos camino.

Tomamos un sendero y, sin dejar de contemplar el mar, vemos gente que levantaba el vuelo en sus parapentes, dejándose caer por los acantilados volando como pájaros y llenando el cielo de colores. 

Tan absorta estaba esta servidora con tan bellas imágenes, viendo sus coloridas acrobacias, que en lo más llano de esta ruta, besé el suelo en una inesperada caída.

Este doloroso bautizo de mi primer tropiezo hizo venir corriendo a Fran desde lo alto mientras Paco intentaba socorrerme. Me levanté color naranja como el color de la tierra del sendero y Fran con agua intentó devolverme a mi color natural.

Recuperada y, con la ayuda del ánimo de todos, llegamos a la praia naturista do Zavial. Todo el recorrido lleno de miradores naturales con subidas y bajadas muy respetables.

Alcanzamos Praia do Zavial, para comer el bocata al cobijo del restaurante Zavial donde unas bebidas fresquitas y una buena sentada, aliviaron las ruta. El hielo y las risas de mis compañeros hicieron que los morados que empezaban a florecer en mi cara no tuvieran importancia.

Levantamos el campamento y nos dirigimos hacia el fuerte do Zavial, situado en el acantilado entre las praias de Ingrina y Zavial dónde antiguamente existía una almadraba para la pesca del atún.

Este fuerte lo mandó construir Don Luis de Sousa, un terremoto y consecuentemente un maremoto en 1.755 causó su total desmoronamiento, ahora solo quedan unas precarias ruinas.

Por el camino vemos los bufaderos que son aperturas en la roca producidas por la erosión del mar, por la que sale el aire y el agua a presión cuando hay fuerte oleaje.

Continuamos con unas vistas impresionantes sobre los acantilados Joâo Vaz, Arco, praia do Barranco y praia do Rebolinhos totalmente de piedra.

Por fin alcanzamos Praia do Marthinal, desde la que se divisan a lo lejos las primeras edificaciones de Sagres. Caminamos la larga playa con abundantes algas en su arena. Me pareció increíble llegar después del percance que tuve y con una ruta larga y rompepiernas por la cantidad de subidas y bajadas.

El buen ánimo de todos hizo que esta excursión quede gratamente en mi recuerdo. Agradecer a Sagrario y Paco D. todo el trabajo que lleva la organización de este viaje.

Por las maravillosas vistas, el clima, la dificultad y la caída doy 5 sicarias a esta ruta.
Lola Bosque


miércoles, 17 de abril de 2024

Excursión 766: Peñón de la Solana desde El Espinar

FICHA TÉCNICA
Inicio: Fuente de las Barrancas. El Espinar 
Final: Fuente de las Barrancas. El Espinar 
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 15,5 Km 
Desnivel [+]: 608 m 
Desnivel [--]: 608 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,9
Participantes: 14

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RESUMEN
Esta vez el “Boss” nos convocó para hacer una bonita excursión diseñada por Carlos Revilla (el de las “perrillas”) y guiada por Celia, que se encargaría de llevarnos de la mano como magníficamente lo ha hecho en otras excursiones.

Después del preceptivo café en San Rafael, accedimos al punto de encuentro por un camino forestal asfaltado que une El Espinar con San Rafael, en cuyos márgenes pudimos ver la fuente de la Virgen de las Nieves, la fuente de Hiedra, la fuente de Peña Morena y la fuente de las Barrancas (1300m) que era el punto de inicio de la marcha. Algo me decía que hoy iba el tema de fuentes.

A esta marcha acudimos sólo 14 senderomagos y 2 mascotas (Luna y Jara), ya que parte del Gmsma se iba al día siguiente al sur de Portugal para finalizar la Ruta Vicentina, cuya primera parte habían andado en abril del año pasado.

La foto de grupo se tomó antes de iniciarse la marcha, delante de la bonita fuente de las Barrancas, con su escudo del cuerpo de ingenieros de montaña y su bancada de piedra en semicírculo. Lástima que algún lumbreras la haya adornado con un letrero de “acotado de Setas” y un cubo de basura enorme justo enfrente de la entrada a la fuente.

Realizadas las instantáneas, Paco N., Javier Miguel y Cesar tomaron la cabeza y como si estuvieran entrenando para las Olimpiadas de Paris (esta semana por cierto se enciende la llama olímpica), implantaron un frenético ritmo subiendo campo a través, imposible de seguir para el resto de los mortales que nos quedábamos sin resuello. Al parecer iban a ser hoy estrellas fugaces (debían estar de vuelta a los coches a las 14:00) y querían hacer la ruta completa.

Aclarado el tema, los 11 senderomagos que quedábamos, acordamos no seguirles y subir por las zetas del camino a un ritmo tranquilo que nos permitiera disfrutar de esta bonita zona de pinares conocida como “las Barrancas”.

Entre los pinos hay verdes pastos que están salpicados de flores blanca (primaveras o flores de San José), amarillas (narcisos), blancas con tonos morados (romuleas), moradas (violetas silvestres) …

No es que yo sepa de flores silvestres, que soy analfabeto funcional del tema, pero con unas fotos y una adecuada aplicación en el móvil, te enteras del nombre de todo lo que vas viendo, je je je je je

De esta forma y casi sin darnos cuenta, hicimos el primer km de la excursión ascendiendo 150 m de desnivel al alcanzar el Camino del Ingeniero.

Caminamos por él unos 400m y nos desviamos a la izquierda por un sendero que seguimos 2 km más y que nos llevó, en un continuo pero soportable ascenso, al Peñón de la Solana (1775m), punto más elevado de esta marcha.

A continuación seguimos en dirección norte la alambrada que separa Peguerinos (Ávila) de El Espinar (Segovia), llegando después de 600m a la Cruz de Pedro Álamo. Cuenta la leyenda que un espinariego en diciembre de 1617 fue sorprendido por una tormenta de rayos y nieve en este paraje. Invocando al Cristo del Caloco, un intenso resplandor iluminó la oscuridad de la noche y Pedro Álamo, que así se llamaba, pudo llegar sano y salvo al pueblo. En agradecimiento, prometió levantar sobre el peñón en el que se había refugiado una cruz de piedra, que no subsiste, reemplazada por otra metálica. El peñón tiene la inscripción: "ESTA † PUSO PEDRO DEL ÁLAMO. AÑO 1617"

Después de explicarnos Carlos R. esta bonita leyenda y siendo las 12 pasadas, tomamos el Ángelus en esa zona disfrutando de la maravillosa vista de la parte norte del Parque de Guadarrama.

Repuestas las fuerzas retornamos por el mismo camino hacia el Peñón de la Solana, y desde allí y siguiendo la alambrada de división provincial durante 1km, nos bajamos al collado de las Lagunas (1675m), donde nace el arroyo de Prado Goyato, concretamente en la fuente del Esportón, por la que no pasamos.

Atravesamos al lado abulense por una puerta de la valla y al llegar a la primera de las lagunas pudimos observar a la izquierda el correr de 2 corzos que estaban en la zona.

Aunque en esta zona hay varias lagunas pequeñas, Carlos R. nos condujo hasta otras más famosas y grandes, las lagunas de Peguerinos que se encuentran a 1km siguiendo el prado, y aparecieron ante nosotros como una postal bucólica: las lagunas estaban plenas de agua cubiertas de flores blancas (ranúnculos acuáticos o flotantes), los pastos plagados de flores con tonos blanco-violetas (romuleas) y con una manada de caballos con sus crías disfrutando y comiendo tanto dentro de las lagunas como en el pasto exterior.

Después de las inevitables fotos del lugar y respirando un rato ese ambiente tranquilo, nos volvimos por el mismo camino hasta la puerta de la alambrada divisoria y la seguimos hacia la derecha durante 1,5 km con leve pendiente hasta alcanzar el Mojón de Arteseros (1934m), lugar muy agradable rodeado de pinos con abundancia de peñas/asientos, donde realizamos la parada para comer el bocadillo pues ya eran las dos de la tarde.

A esta hora informaron las estrellas fugaces de hoy que habían llegado a los coches, cumpliendo rigurosamente su objetivo.

Cuenta la historia que el Concejo de Segovia en 1297 tuvo por bien de hacer una puebla en el Espinar que fuera independiente de Segovia, y se le asignó unos terrenos en el lado segoviano de la Sierra de Malagón. Al documento que recoge este acuerdo se le conoce como la Carta Puebla. La fundación de El Espinar fue confirmada por Fernando IV y posteriormente Alfonso X y Alfonso XI le ampliaron sus terrenos. En 1997 con motivo del 700 aniversario de la fundación, parroquianos del pueblo decidieron marcar con 9 mojones el actual territorio de El Espinar, y este que hay en el monte Arteseros es uno de ellos.

Desde aquí ya todo es descenso hasta el final de la excursión. Atravesando de nuevo la renombrada alambrada, esta vez por una puerta adornada con osamenta de alguna vaca, nos dirigimos en primer lugar hacia el collado de la Gargantilla (1647m) que dista 1km y donde nace el arroyo del mismo nombre, más concretamente en la fuente de Juan Bellver.

Caminamos junto al arroyo unos 300 y en la bifurcación de senderos torcimos a la izquierda hacia el Chozo de los Arteseros (1564m). Por la derecha iríamos hacia la fuente de Bellver Marqués y el Pico Cueva Valiente.

A unos cientos de metros y después de atravesar por última vez la valla hacia el lado segoviano, encontramos otra fuente, esta vez de nombre curioso: fuente de Lavacoñitos.

Aquí nos explicó Carlos R. que era una fuente de tipo “gabarrera” (hecha con pocas piedras, con poco almacenaje de agua, y casi tapada por la vegetación). Los gabarreros eran personas de la zona de Guadarrama que sacaban la leña del monte a lomos de caballerías y la transporta para venderla. El Espinar celebra su fiesta en el mes de marzo.

El refugio-chozo de Arteseros está en un lamentable estado de conservación, a pesar de que en el 2010-2011 lo estuvieron restaurando el Clan Korrel de los Scouts, que dejaron una placa metálica rememorándolo. A su alrededor se encuentra la fuente de Arteseros y una losa de granito con la inscripción “Bellver 3-5-1985” creo que en honor de Juan Bellver, quien limpio y construyó bastantes fuentes en la zona.

Siguiendo el sendero 1,5 km, enlazamos con el Camino del Ingeniero, por el que continuamos y a pocos metros encontramos la fuente A de Las Heras del 2015. Atravesamos el arroyo de Prado Goyato cuyo nacimiento vimos en el collado de las Lagunas, y después de otro 1,5km llegamos a las zetas que subimos a primera hora de la mañana. Ya sólo quedaba descender este último km hasta los 1300m donde estaban los coches finalizando la excursión de hoy.

Como colofón, puedo decir que ha sido una preciosa excusión de casi 16 km, por la bonita Reserva de la Biosfera Real Sitio de San Ildefonso El Espinar, que así se llama esta zona, con una climatología ideal para caminar, bien liderados por Celia y estando en todo momento informados por Carlos R. de los parajes que veíamos, los caminos que cruzábamos, y las leyendas-historias de los diferentes picos-cruces-fuentes que pasábamos…..solo le faltaba llevar en su enorme mochila un gran paraguas amarillo como el de los guías turísticos…. Gracias Carlos R. por el curro que has puesto en esta marcha.

Mi calificación es de 4,9 sicarias.
Alejandro Merino