sábado, 10 de octubre de 2026

Excursión 953: De Broto al puente de los Navarros. Pirineos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Broto 
Final: xxx
Tiempo: x a x horas
Distancia: xx Km 
Desnivel [+]: xx m 
Desnivel [--]: xx m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta





PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta




TRACK


PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Llegamos a nuestra tercera ruta por los Pirineos con muchas ganas de seguir descubriendo estos impresionantes paisajes, aunque esta vez el tiempo decidió poner a prueba nuestra capacidad de improvisación.

Éramos doce participantes, aunque finalmente tuvimos tres bajas. César regresó a Madrid, mientras que Carolina, aquejada de un fuerte resfriado, y Lucio decidieron también regresar a casa. Desde aquí les mandamos un abrazo y esperamos que se recuperaran rápidamente.

Los conductores, además, tuvieron que hacer previamente la correspondiente maniobra logística: como la ruta era lineal, llevaron los coches hasta el lugar donde terminaríamos la jornada. Todo perfectamente organizado. Bueno… perfectamente organizado hasta que apareció la lluvia. Amaneció un día lluvioso en Broto, localidad situada en el valle del mismo nombre y a orillas del río Ara, es uno de los pueblos más conocidos de esta zona del Pirineo oscense y durante siglos estuvo muy vinculado a la ganadería, la agricultura y al aprovechamiento de los recursos de montaña. La historia del valle está también relacionada con su posición fronteriza y con la antigua organización de la llamada Junta del Valle de Broto.

Pero aquella mañana la historia nos importaba bastante menos que una pregunta fundamental: ¿Hasta dónde llegaría la lluvia? Nuestro compañero Juan, que era quien llevaba la planificación de la ruta, miró el panorama y decidió que la prudencia también forma parte del montañismo. La ruta que tenía prevista quedaba aparcada y nos propuso una alternativa de aproximadamente 8 kilómetros y 272 metros de desnivel. Una decisión muy bien recibida por el grupo, especialmente por quienes ya estábamos calculando mentalmente cuánto pesaría la mochila cuando se empapara. Así que nos pusimos toda la ropa necesaria para protegernos de la lluvia y comenzamos la marcha desde nuestro hotel en Broto.

El nuevo recorrido discurría siguiendo el río Ara, uno de los grandes protagonistas de este valle. El camino nos permitió disfrutar de un paisaje de gran belleza, incluso bajo la lluvia, con abundante vegetación y numerosos ejemplares de boj.

El boj (Buxus sempervirens) es un arbusto de crecimiento muy lento, muy característico de los Pirineos. Su madera es especialmente dura, pesada y de grano muy fino, por lo que tradicionalmente se ha utilizado para fabricar cucharas y otros utensilios de cocina, mangos de herramientas, piezas de ajedrez, objetos torneados e incluso instrumentos musicales. Es decir, que mientras nosotros caminábamos mojándonos, el boj llevaba siglos trabajando tranquilamente en todo tipo de oficios.

Llegamos a Torla, una de las principales puertas de entrada al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Su nombre se atribuye a una derivación de "Torre", en referencia a la torre defensiva que existió para defensa del valle frente a las incursiones desde territorio francés desde la época de Juan II de Aragón (siglo XV). Allí conocimos el Centro de Visitantes, donde pudimos ver un reportaje sobre el parque y conocer algo más sobre la historia y los paisajes de este espacio natural. 

Descubrimos que el actual Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido tiene ya una larga historia. Fue declarado Parque Nacional el 16 de agosto de 1918 por Alfonso XIII, con el nombre inicial de Parque Nacional del Valle de Ordesa o del río Ara. Con el paso del tiempo se amplió y pasó a incluir cuatro grandes valles: Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta. Todos ellos forman parte de un espectacular territorio dominado por el Monte Perdido, de 3.355 metros de altitud.

Durante la visita también hablamos del que probablemente sea el animal más emblemático de la historia del parque: el bucardo, una subespecie de cabra montés propia de los Pirineos. El bucardo llegó a convertirse en uno de los grandes símbolos de Ordesa, pero la presión de la caza y otros factores hicieron que su población disminuyera progresivamente. Entre los primeros visitantes extranjeros que dieron a conocer estas montañas estuvieron varios grandes como Ramond de Carbonnières, considerado uno de los grandes descubridores de los Pirineos centrales para la ciencia y el montañismo.

También pasó por Ordesa el inglés Sir Victor Brooke, conocido por sus expediciones de caza del bucardo. Y la historia terminó de la peor manera: el último ejemplar conocido, una hembra llamada Celia, murió en enero del año 2000, haciendo desaparecer definitivamente esta subespecie. Después de conocer semejante desenlace, continuamos la ruta intentando no mirar demasiado fijamente a las cabras que encontrábamos por el camino, por si alguna resultaba ser descendiente de aquella ilustre familia.

Seguimos caminando por el entorno del río Ara hasta llegar al Puente de la Glera, uno de los puntos característicos del recorrido. La lluvia había convertido el paisaje en una auténtica postal pirenaica: agua por todas partes, el río luciendo espléndido y una vegetación especialmente verde. Pasamos también por otros rincones del itinerario, siguiendo el Camino de Turieto, siempre acompañados por el río y por ese paisaje de montaña que, incluso con el cielo cubierto, hacía que la excursión mereciera la pena. Cruzamos el Barranco Duáscaro y después el río Arazas, poco antes de que éste entregue sus aguas al río Ara.

Finalmente alcanzamos el Puente de los Navarros, que en su parte central está formado por un gran arco de medio punto dovelado bajo el que discurre el río Ara, acompañado por cinco pequeñas arcadas en su parte superior a un lado y dos al otro. Lo cruzamos y por una bonita senda acompañamos al río Ara en su descenso hasta alcanzar la carretera A-135 y al poco el aparcamiento de San Antón, donde habíamos dejado parte los coches.

De vuelta en Torla, llegó el momento que esperábamos con especial ilusión para compensar la fatiga de la ruta,  la comida. Después de una mañana pasada por agua, caminando junto al río Ara y conociendo el Centro de Visitantes, tocaba recuperar fuerzas sentados alrededor de una mesa.

Por la tarde todavía nos quedaban ganas de conocer un poco más la comarca, así que nos dirigimos primero a Boltaña, una de las localidades históricas del Sobrarbe y se encuentra a orillas del río Ara. Su casco antiguo se extiende por la ladera y conserva el encanto de los pueblos tradicionales pirenaicos, con calles estrechas, casas de piedra y rincones que recuerdan su pasado medieval.

En la parte alta del pueblo se encuentran las ruinas del castillo de Boltaña, una antigua fortaleza desde la que se domina buena parte del valle. También destaca la iglesia de San Pedro, uno de los edificios más importantes del casco histórico.

Después de la mañana montañera, tocaba cambiar las botas de senderismo por el paseo turístico. Y aunque las piernas empezaban a insinuar que ya habían trabajado bastante, todavía quedaban ganas de seguir descubriendo lugares.

Nuestra siguiente parada fue Aínsa, una de las localidades más bonitas y conocidas del Sobrarbe. Situada en la confluencia de los ríos Ara y Cinca, Aínsa conserva uno de los conjuntos medievales más espectaculares del Pirineo aragonés.

Paseamos por su magnífica Plaza Mayor, rodeada de casas tradicionales con soportales, y subimos hasta el conjunto formado por el castillo y la iglesia de Santa María.
El casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1965, conserva a la perfección ese ambiente medieval que hace que uno espere encontrarse, al doblar cualquier esquina, con un caballero, un trovador o, como mínimo, alguien vendiendo una buena ración de migas.
También conocimos la famosa leyenda de la Cruz de Sobrarbe, según la cual una cruz luminosa apareció sobre una carrasca durante una batalla y ayudó a las tropas cristianas a conseguir la victoria. De ahí procede uno de los símbolos históricos del Sobrarbe y de Aragón.
Y así terminó nuestra tercera jornada
Lo que comenzó como una mañana gris y lluviosa, con cambio de planes incluido, terminó convirtiéndose en una jornada de lo más completa.
Ocho kilómetros, 272 metros de desnivel, río Ara, boj, Torla, historia de Ordesa, bucardos, puentes, Boltaña y Aínsa.
Y todo gracias a que Juan, al ver cómo estaba el cielo, decidió guardar la ruta prevista para una ocasión más favorable y sacar de la chistera un plan B que resultó ser todo un acierto.
Porque en los Pirineos, como en la vida, no siempre se puede elegir el tiempo que hace…
pero sí se puede elegir con quién mojarse.
Y nosotros, afortunadamente, seguimos teniendo un magnífico grupo para hacerlo.



























jueves, 1 de octubre de 2026

Excursión 952: Ordesa por Cola de Caballo y Faja de Pelay. Pirineos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Pradera de Ordesa 
Final: 
Pradera de Ordesa 
Tiempo: 7 a 8 horas
Distancia: 20,1 Km 
Desnivel [+]: 748 m 
Desnivel [--]: 748 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 12

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













miércoles, 30 de septiembre de 2026

Excursión 951: Valle de Otal y Senda de los Abetos desde Bujaruelo. Pirineos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Bujaruelo 
Final: Bujaruelo
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 15,6 Km 
Desnivel [+]: 443 m 
Desnivel [--]: 551 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Parece que la sequía llega a su fin. Que el otoño toma posiciones y las lluvias hacen su aparición en la Península y en el corto istmo en el que se instalaron los Pirineos hace más de 20 millones de años. Este acontecimiento debe hacernos felices y pensar que por fin se restablecerán los verdes de los altos prados y el otoño de las hayas dejará de ser un falso otoño de hojas quemadas por este verano tan largo y seco.

No dejamos de estar contentos por ello a pesar de que para este grupo, la llegada de las lluvias resulta un tanto inoportuna. Debemos amar más a la salud de las montañas que a nuestra afición a ellas. Y así hacemos. Y, a pesar de las posibilidades de lluvia para hoy, un pequeño grupo, diez más Kiro, nos encaminamos hacia el Valle de Otal que es uno de los valles tributarios del Valle de Bujaruelo más afamado y frecuentado por los visitantes del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y esto a pesar de que este valle no forma parte del espacio protegido.

Comienza la ruta en el aparcamiento de Bujaruelo. Lugar en el que en tiempos medievales y contemporáneos se reunían ganados y ganaderos para montar sus ferias y fiestas al abrigo de la antigua ermita de San Nicolás, de la que solo queda parte de su ábside románico. También queda el hermoso puente, del siglo XIII, que salva las aguas cristalinas del río Ara.

Saliendo de la puerta del bar/restaurante/refugio de Bujaruelo, cruzamos el puente. Fotos, ohes y algún otro maravillado comentario para continuar por la senda que vira a la izquierda para remontar el río, alternando entre praderas y pasillos de serbales, bojes tejos, acebos y mostajos y algún que otro vegetal que seguro me dejo sin incluir.

Al poco, alcanzamos la pista que va a Ordiso, cosa para otra ocasión, y la tomamos a la izquierda volviendo a cruzar el Ara por una bonita angostura salvada por el Puente de Oncins. En el sentido que llevamos, la pista nos devolvería a Bujaruelo, pero al llegar a la fuente de La Fermalla tomamos el desvío de la derecha, por el camino del Collado de Tendeñera, collado que nos quedará muy lejos y que da paso a las tierras de Panticosa y su estación de esquí.

Atajando por una senda clara y sin pérdida superamos la a veces dura pendiente que forma la morrena frontal creada es tiempos muy remotos por el "pequeño" glaciar que vertía sus hielos sobre el no tan pequeño glaciar de Ara. Superada esta barrera, típica de los glaciares colgados pirenaicos, nos encontramos con el esplendor del Valle de Otal, un valle verde en un claro perfil en U y flanqueado por el modesto pico de Ordiso al norte, a nuestra derecha, y la peña de Otal, al sur, que no acabamos de ver por las nubes que tenemos encima.

Una larga recta nos lleva hasta el refugio de Otal, cerrado, solo para uso de los ganaderos. Vacas, marmotas a lo lejos por las suaves laderas del valle que, de vez en cuando, emiten sus chillido característico, el río un poco pobre y la humedad, conforman un lugar acogedor. Unos 400 metros más allá tenemos la cascada de Otal, que remontamos por su margen izquierda hasta alcanzar su cabecera un poco pasada la hora del Ángelus, al que procedemos.

Mirando hacia atrás, la vista desde aquí, desde el despeñadero del río, es relajante. Se aprecia la largura del modesto pero elegante valle. 

Adorna la vista, en primerísimo plano, un hermoso y solitario mostajo de hojas amarillas, confundido por la mezcla de la sequía con la llegada del otoño, junto al que nos hacemos algunas fotos.

Bajamos por la margen derecha para hacer una parada al pie de la cascada. Foto de grupo, maravillamiento y de vuelta por el mismo camino de ida. Comida en los bancos del refugio de Bujaruelo, con cerveza y café. Y continuación de la ruta. Esta parte es muy corta, 3 km de bosque fantástico por el barranco de San Nicolás, o de Los Navarros. Lo llaman la Senda de Los Abetos.

Una lluvia no muy fuerte decide hacer el camino con nosotros, lo que nos obliga a extremar las precauciones al cruzar torrenteras de caudal creciente y superar pasos que parecen imposibles en los que es muy saludable no tropezar. El río alegre por la lluvia y nosotros alegres por la belleza de este hayedo/abetal agarrado a no sé dónde para no caer sobre el río.

Cruzamos el río Ara por el puente de los Abetos y nos refugiamos en el bar del Camping Valle de Bujaruelo. Lugar encantador.

Cuatro sicarias le doy. Habrían sido cinco si las cumbres no hubieran jugado al escondite.
Juan

FOTOS

Excursión 950: Penal y Quesería de Bustarviejo

FICHA TÉCNICA
Inicio: Bustarviejo 
Final: 
Bustarviejo
Tiempo: x a x horas
Distancia: 7,3 Km 
Desnivel [+]: 11
1 m 
Desnivel [--]: 111 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: Sí
Valoración: 
Participantes: 33

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














miércoles, 23 de septiembre de 2026

Excursión 949: Del Puerto de Navafría a Pinilla del Valle

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navafría 
Final: Pinilla del Valle
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 11,1 Km 
Desnivel [+]: 53 m 
Desnivel [--]: 728 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 12

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Bueno, bueno, bueno, ¿Y esto que es? Es miércoles, pero no es un miércoles cualquiera. Una parte muy numerosa de senderomagos estaban en Portugal, Carlos M. les guiaría siguiendo una parte del camino de Santiago. Paco (nuestro querido bloguero) y Viky estaban por tierras andaluzas. ¿Y los demás nos quedamos sin ruta?. ¡No puede ser!. Para complacernos Antonio encargó a Carlos R hacer un plan alternativo.

Y como no era “un miércoles cualquiera” la excursión sería lineal, casi exclusivamente con desnivel negativo. El inicio sería el Puerto de Navafría y se bajaría hasta Pinilla del Valle. El punto de encuentro se fijó en esta localidad, pero hubo una pequeña confusión, que rápidamente Carlos lo arregló y nos reagrupo en la antigua fragua. Había que organizar los coches, unos se quedaron en este pueblo y en otros subiríamos hasta el Puerto de Navafría. Allí ya nos esperaban Celia y Rosana que venían directamente de la vertiente segoviana.

Desde este pequeño puerto, el GMSMA ha subido al Pico del Nevero desde las Lagunillas (excursiones 066, 097, 411, 513, 786), al Pico del Nevero en ruta nocturna con luna llena (309), al Cerro de Picardeñas (711), La Horizontal (534), El Chorro de Navafría (141, 360), Reajo Alto (230). La 097 fue peculiar y la más larga, bajaron desde el Puerto de Navafría a Rascafría.

El Puerto de Navafría se encuentra en los Montes Carpetanos, dentro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Es el límite entre la Comunidad de Madrid y la provincia de Segovia. Y bajo la cartel informativo de Comunidad de Castilla León, provincia de Segovia posaron muy orgullosos los 3 segovianos del grupo. Siempre que tienen oportunidad revindican que estas tierras pertenecían a la histórica Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia.

En 1833, el secretario de Estado de Fomento, Javier de Burgos, impulsó una histórica reforma administrativa que dividió el territorio español en 49 provincias y sentó las bases del mapa provincial actual de España, se rediseñaron nuevos límites geográficos, y los segovianos perdieron todos sus “sexmos” del sur, esto provocó un impacto económico catastrófico, paso de ser una de las potencias de la Corona de Castilla, en los siglos previos, a convertirse a mediados del siglo XIX en una de las regiones mas empobrecidas del país.

Salimos del puerto y nos dirigimos por una pequeña senda hacia el aparcamiento de las Lagunillas. Al poco pasamos por una valla, y nos dirigimos hacia un reloj de sol. Se inauguró el 25 de junio del 2014 para conmemorar el primer aniversario de la declaración del Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama. Esta construido en granito sobre una base de arena, tiene una banda central, con los solsticios marcados en los extremos y con los zodiacos grabados en negro.

Es un reloj humano o analemático (¡vaya nombrecito!), el observador actúa como indicador colocándose sobre la fecha correspondiente en el suelo, su propia sombra proyectada sobre los bloques de piedra marca la hora solar exacta (más o menos). Inmediatamente Ángel y Julián se ofrecen para comprobar la exactitud del mismo. Imágenes muy graciosas, se ponen los palos por encima de la cabeza para aumentar la sombra. En el parque del Guadarrama hay otros dos relojes de estas características, el dedicado a Camilo José Cela en la pradera de Navarrulaque y el de Federico García Lorca en el mirador de La Gitana del Puerto de Cotos.

Por una senda muy cómoda nos dirigimos hacia el área recreativa El Mirador, donde esta permitido estacionar autocaravanas, aunque esta prohibido acampar. Es una gran explanada rodeada de arbolado, hay una fuente estupenda con un caño desde donde brota bastante agua muy fresquita, muy cerca se encuentra un pilón donde esta prohibido utilizar detergentes. Las vistas desde aquí son estupendas. Parece mentira que con todas las rutas que se han realizado el GMSMA nunca había visitado estado aquí, a Carlos R. le encanta y le llena de gozo enseñar lugares inéditos.

Nuestro próximo objetivo era el antiguo vivero de Cebedilla. Por cierto, otro lugar que era una primicia para el grupo, otro gozo para Carlos.

Desde el siglo XVI existían ordenanzas para la conservación de los montes. Durante el siglo XIX influyeron varios factores negativos para que se produjese una grave deforestación. Durante décadas hubo una sobreexplotación de maderas, pastoreo, y montes públicos pasaron a manos privadas que talaron rápidamente el arbolado.

Por iniciativa estatal y privada se comenzó a restaurar la masa forestal. En 1848 se creo la primera Escuela de Montes y 18 de octubre de 1853 el Cuerpo de Ingenieros de Montes de la administración. El fin principal de la reforestación no era solo ornamental o maderero, sino proteger el suelo de la erosión y regular la calidad y cantidad del caudal hídrico del río Lozoya, vital para el suministro de agua a Madrid.

Se crearon viveros para el cultivo árboles para la repoblación de la sierra de Guadarrama. Por su rápido crecimiento y su capacidad para asentarse en suelos degradados se eligieron coníferas autóctonas, fundamentalmente, pino silvestre (Pinus sylvestris). Pero este monocultivo provocó la falta de diversidad original. Actualmente hay iniciativas para repoblar con hayas, roble albar, acebos, sabina , mostajos. Es muy importante tener en cuenta el cambio climático, y en el futuro habrá que elegir especies resistente al calor y a la sequia.

El vivero de la Cebedilla también sirvió para experimentar con otras especies de coníferas alóctonas o exóticas, curiosamente éstas se adaptaron muy bien, teniendo un crecimiento muy importante. Algunos ejemplares se incluyeron oficialmente en el catálogo de árboles singulares de la comunidad de Madrid en el año 2015, entre ellos se encuentran:

· Abeto Rojo o Picea de Noruega (Picea abies) A.S. Nº107 y 108
· Pino de Lord Weymouth (Pinus strobus). Algunos nativos americanos era el árbol de la Paz .A.S. Nº141
· Ciprés de Lawson (chamaecyparis lawsoiana) . A.S. Nº53 o cedro de Oregón
· Abeto de Douglas o pinos de Oregón (Pseudotsuga menziesii) I, II y III. A.S. Nº178, 179 y 180.

Aprovechamos la sombra de este lugar peculiar, para la paradita del “el ángelus” y la foto de grupo. 

Reiniciamos el camino por una amplia pista y observamos que fuera del vivero también crecieron esas coníferas peculiares. Pasamos por el cauce de algunos arroyos, pero estaban casi secos.

Cualquier momento es bueno para que Carlos nos interrogue sobre los montes o cerros que vamos viendo, se lo conoce todo.

· ¿Cómo que no te lo sabes como se llama? Pues es el Cerro de la Cruz y allí subió el GMSMA (892);

· Y ¿aquel otro? Ese si que me lo se, es la Cachiporrilla (GMSMA 218, y 780).

Hubo un momento que junto a Juan nos dan una buena lección geográfica. Nos hablaron de los hoyos glaciares del valle: Pinilla (bajo el Pico del Nevero), Porrinoso, (bajo el alto del mismo nombre), Cerrado (bajo el Alto de los Pelados), Borrascoso…. Se sabían el nombre de todos los arroyos y donde nacían. Es difícil quedarse con tanto detalle, y más a esta edad en que las neuronas casi no retienen.

Seguimos caminando y entramos en una zona con predominio de robles. Empieza a hacer calor. Los que iban por delante tuvieron la suerte de ver a dos jabatos y un poquito después a una madre y su cría. No podía faltar la búsqueda de fuentes, y algunos bebieron en la del abrevadero Reajo Milanes. Antes habíamos pasado por la fuente de la Cebedilla, relativamente cerca del vivero.

En una curva de la pista había un roble precioso, muy frondoso, con un buen tronco. Nuestro amigo Ángel no pudo resistirse a la tentación y allá que se subió. ¡menuda agilidad que tiene!.

Campo a través acortamos la pista. Había muchos robles y muchas bellotas en el suelo. Leonor nos contó un chascarrillo muy gracioso “Eres más de pueblo que las bellotas, que nacen con boina”

Llegó el momento de la comida y cada uno buscó la mejor sombra. Pero hacía mucho calor. Como viene siendo costumbre, Juan nos deleito con un caramelo de café. Salimos a campo abierto. Sin una sombra. Era duro. Pero a cambio había una buena panorámica del valle. Vemos el embalse de Pinilla, la Cachiporrilla, el Espartal, los Altos de Hontanares, Peñalara, el Puerto de Nevero… 

Rosana dice aquel es el Puerto del Reventón, donde subiéremos en unas semanas, Carlos dice “ que no, que estas confundida”, los dos quieren llevar la razón, Carlos saca su aplicación que identifica cumbres y al final le tiene que dar la razón a Rosana. Es un momento gracioso y único, por fin Carlos no acierta, es la primera vez. Próximo al embalse de Pinilla, se encuentra el interesante yacimiento del Valle de los Neandertales, con hallazgos que datan desde el último tercio del Pleistoceno Medio hasta mediados del Pleistoceno Superior. También el grupo ha pasado por este lugar (GMSMA 371)

Seguimos bajando asfixiados, pero al final llegamos a Pinilla del Valle. Como no hay ningún bar abierto nos desplazamos hasta Lozoya.

¡Que bien sienta un refresquito frio!. Y como no es un “miércoles cualquiera”, Marcos nos invita por su cumpleaños.

Carlos subió a varios hasta el Puerto de Navafría para recoger los coches que allí se habían quedado. Como hemos visto, no ha sido un “miércoles cualquiera”. Ha sido una ruta con pocos senderomagos, con desnivel negativo, descubriendo lugares nuevos, mucho calor, y la celebración de un cumpleaños. Para mi, los miércoles con el GMSMA no son un día cualquiera. Este es mi centésima cuadragésima primera ruta, un bonito número capicúa y múltiplo de 3 (mis números preferidos)

Calificar las rutas no es fácil, influyen muchos factores. En esta ocasión le daré un 4 (aunque no sea múltiplo de 3).
Flor Valverde