viernes, 7 de diciembre de 2018

Excursión 437a: Camino Majariego de Santiago. Etapa 11. Peñaflor de Hornija - Medina de Rioseco

FICHA TÉCNICA
Inicio: Peñaflor de Hornija
Final:  Medina de Rioseco

Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 25,3 Km 

Desnivel [+]: 248 m 
Desnivel [--]: 339 m 
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua: 

Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 2

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Después de dejar el coche en Cuenca de Campos, Ana y yo nos desplazamos en un taxi hasta Peñaflor de Hornija. Allí, junto a la fuente delante de la Ermita del Cristo de las Heras, a donde llegamos, hace un año, como final de la décima etapa, comenzamos esta undécima.

La etapa de hoy la he realizado de nuevo solo acompañado por Ana. A las 10’13 salimos de este punto, la mencionada fuente. 

Pasando junto a las ruinas de la antigua muralla de Peñaflor, empezamos a caminar con un empinado descenso por una rampa o escalera de piedra, llamada cuesta del Reventón, que con la humedad de la niebla estaba muy resbaladiza lo que obligaba a tener mucho cuidado. Esta rampa nos condujo hasta el río Hornija. 

El día era frío, sobre todo debido a la niebla, pero no llovía ni hacia viento así que se presumía bueno para caminar. Encontramos el primer indicador de distancia que nos situaba a 436 km de Santiago de Compostela. 

Todo lo que habíamos bajado, una vez atravesado el río había que subirlo por una pronunciada cuesta, llamada de Valdeger, que nos hizo ya entrar en calor. 

Una vez que alcanzamos de nuevo la altiplanicie avanzamos por pistas agrícolas entre campos de cereales que, dada la estación, estaban en barbecho o recién arados. 

Llegamos a una bifurcación por la que transcurre la Cañana Real Leonesa Occidental: de frente para ir a La Santa Espina (Monasterio que, previsoramente, habíamos visitado ayer de camino hacia aquí) y a la derecha para ir a Castromonte. Tomamos esta última dirección, coincidente con el GR-30) y a los pocos metros torcimos a la izquierda por otro de los caminos agrícolas aunque este sí tenía algunos arbolitos en sus flancos.

En la 1ª hora habíamos caminado 4’130 km. A las 111’24 alcanzamos el borde de un bosquecillo de encinas que hizo menos monótona la marcha. Esas encinas sirven de alimento a los cerdos ibéricos que se crían en la finca que dejamos (y muy rápidamente por el olor) a nuestra izquierda. 

Continuamos caminando por entre las encinas, dejando el cerro de Tenadillo a nuestra derecha, hasta que salimos de nuevo a los campos. 

Dado que había niebla no hacía falta sombra y podíamos caminar a buen paso. Tan es así que a las 12’13, o sea cuando llevábamos dos horas caminando habíamos recorrido 8’42 kilómetros. 

A los pocos minutos entramos en Castromonte y a las 12’25 alcanzamos la plaza donde se encuentra la Iglesia de la Inmaculada Concepción. Llevábamos 9’15 km. 

En esa plaza además de fotos hicimos una parada para reponer fuerzas con zumo, fruta y alguna barrita energética.  A las 12’42 reanudamos la marcha pasando ante la Casa Consistorial y ya en las afueras del pueblo cruzar el río Bajoz.

Nada más cruzar el río nos desviamos a la derecha para evitar así el andar por la carretera, que es siempre menos agradable y mas peligroso. Anduvimos, por tanto medio kilómetro por la margen del río y remontamos a la izquierda de nuevo a la planicie de los campos de cereal.

Tres largas rectas con un primer desvío a la derecha y un segundo a la izquierda supusieron casi 7 kilómetros de caminar sin nada reseñable. Solo dejar constancia eso sí que casi no encontramos mojones indicadores de distancia pero que la señalización era muy buena y hace que nunca se dude de la dirección a seguir. 

En las primeras cuatro horas habíamos andado 15’30 km. Eran las 14’13, hora de comer, pero soplaba un vientecillo fresco que nos indujo a posponer la comida hasta encontrar un sitio más resguardado. Al fin, después de un cambio de rasante, apareció a nuestra vista la bajada hacia Valverde de Campos y decidimos llegar allí a comer.

Alcanzamos la plaza de la Iglesia parroquial de Santa María, (edificada en el siglo XVI) a las 14’56. 

Hicimos una foto y comimos. Llevábamos ya 18’10 km. En la misma plaza se encuentra la Ermita de la Cruz (siglo XVII).

A las 15’20, ya comidos, descansados y con ganas de tomar café afrontamos el último tramo de la etapa. Saliendo de Valverde y, de nuevo, para evitar la carretera hay alcanzar, a la derecha la plataforma de la antigua línea férrea económica de Valladolid a Medina de Rioseco. 

Este era conocido como “el tren burra” por su baja velocidad. En la foto vemos un apeadero de aquel tren. Por esa plataforma, ya sin raíles aunque con restos de balasto, hay que andar unos cuatro kilómetros hasta tener a la vista los impresionantes edificios de Medina de Rioseco. 

Al cruzar la carretera VA-515 encontramos un mojón que indicaba 424 km a Santiago. Eran las 16’03 y llevábamos recorridos 21’7 km. 

Sin embargo casi dos kilómetros más adelante encontramos otro mojón con la indicación de 425 km. Vuelvo a constatar que es necesaria una recolocación de estas indicaciones para no confundir a los peregrinos.

Entramos en Medina de Rioseco después de ver a la derecha el convento de las clarisas, cruzar el río Sequillo y dejar, también a la derecha, el Museo San Francisco.

Subimos por la porticada Rua Mayor, ya adornada con hojas y ramas para la Navidad. 

Pasamos por delante del Museo de la Semana Santa. Lo habíamos visitado el día anterior y nos enteramos que la Semana Santa de Medina de Rioseco está considerada como de interés turístico internacional. 

A las 17’00, después de haber parado en el bar Cubero a tomar café (con invitación de un dulce llamado abisinio) nos hicimos la foto de fin de etapa delante de la Iglesia de San Pedro Mártir. 

Después de haber caminado 25’300 km en 6 horas y 47 minutos de las cuales 5 horas y 35 minutos han sido de andadura. 

Aunque he de decir que todavía nos quedaba andar algunos metros de esa acera para llegar al hotel Vittoria Colonna en donde pasaríamos la noche. Por todo ello, esta ruta se merece un 4 sobre 5.

Hasta la duodécima etapa.
José María Pérez

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Excursión 437: Los Hermanitos de la Pedriza

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino

Final: Canto Cochino
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  11,8 Km
Desnivel [+]: 787 m
Desnivel [--]: 787 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 16

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta


TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc


RESUMEN
Aunque en la convocatoria Antonio decía que "aunque lo parezca no va a tener muchas piedras", pocos le creyeron, porque hacer una ruta por La Pedriza, es sinónimo de riscos, piedras, más piedras y dificultad. Con todo, algunos pensaron que esta vez lo mismo era verdad....todavía lo están lamentando.

La Pedriza, es uno de los mayores conjuntos graníticos de Europa, con numerosos riscos, arroyos y praderas, por el que discurren infinitas sendas, y algunos de sus rincones, como el Laberinto, con pasos de gran dificultad y otros poco transitados, lo que hace que la aventura en este parque temático pétreo está siempre garantizada.

Hoy precisamente íbamos en busca de un rincón poco transitado, donde juguetean tres hermanitos, convertidos en piedra por algún embrujo, según cuentan las leyendas que sobre la Pedriza se han ido fraguando para darle sentido a la enorme cantidad de rocas asemejándose a todo tipo de formas. Y como a Antonio no le gusta correr riesgos, hace unos meses, unos cuantos fuimos a explorar los pasos desconocidos de la ruta de hoy, aunque a la postre ni hicimos exactamente el mismo recorrido.

Empezamos, eso sí, en Canto Cochino, cruzamos el río Manzanares por el puente de madera, y nada más hacerlo, giramos a la derecha para salir a una pradera, cruzar el arroyo de la Majadilla y girar hacia la izquierda para ascender hacia el noreste junto a a este arroyo por el llamado, Cordel del Ortigal, un sendero que al principio es cómodo, pero poco a poco se va estrechando a la vez que cerrando entre jarales y matorral.

Pasamos por la pradera de los Lobos, donde una solitaria roca grande, asemeja un cerdito, al poco a la derecha, tumbado cabeza abajo, la inconfundible figura de Snoopy, sobre nuestras cabezas la puntiaguda figura de Peña Sirio, más arriba se vislumbra la Cueva de la Mora, que aún tenemos pendiente.

Dejamos el refugio Giner de los Ríos a nuestra derecha y salimos al Llano Peluca, donde nos reunimos tras el paso rápido impuesto a la salida. Hace un día espectacular y desde esta bonita pradera, nos recreamos en intuir por dónde discurrirá la ruta, amén de deleitarnos con las explicaciones de Paco Cantos sobre los riscos más destacados reconocibles desde aquí.

Continuamos por la pasarela que cruza el arroyo de la Majadilla, conectando con el PR-2, que en este punto gana pendiente. Lo seguimos en dirección norte. Al poco, a nuestra derecha, un claro hace de excelente mirador de los Pinganillos, con el Pájaro posado en primer plano, el Platillo Volante, la Muela, los Guerreros, Cancho Buitrón, Torre de las Arañas Negras, en fin, todo un rosario de rocas que a fuerza de verlas ya no nos lo parecen, si no lo que representan.

La senda gana en pendiente y dificultad, cruza el Arroyo de los Poyos entre riscos que tenemos que sortear, realiza un par de pronunciadas curvas nos internamos en un denso bosque y más adelante, la pendiente se suaviza un poco, hemos llegado a Cuatro Caminos, que como su nombre indica es el punto en el que se cruza el PR-2 con la senda que desde el Callejón de las Abejas conecta con el PR-1.

Continuamos por el PR-2 y un poco más adelante, paramos a tomar el tentempié de media mañana aprovechando un roquedal de excelentes vistas. El día era espléndido y se estaba fenomenal bajo el sol.

Reanudado el camino, continuamos el ascenso, alcanzamos los Llanos, que a pesar de su nombre, continuamos en ascenso, aunque eso sí, con algo de menos pendiente. Tras unas cuantas zetas, ya próximos al risco de La Bota, abandonamos el PR.2, girando a la derecha para ir en busca de los Hermanitos.

Menos mal que en nuestra anterior visita dejamos en forma de hitos un rastro de nuestro paso, porque la zona está plagada de helechos, ahora secos, que tapan toda posible vereda. Prao Poyo se llama esta umbría franja que recorremos en dirección oeste y casi plana.

A unos 600 metros del desvío, nos topamos con el enorme risco que asemeja a tres hermanos juntos. hemos alcanzado nuestro objetivo. Tras las fotos pertinentes, iniciamos el descenso con mucho cuidado, entre rocas que se prestaban a resbalones, pero con excelentes vistas que cortaban la respiración.

Junto a un canchal paramos para dar cuenta de los bocadillos y hacer la foto de grupo. El descenso posterior, con alguna que otra trepadita, nos puso a los pies de la Aguja del Sultán, una puntiaguda roca cilíndrica de gran altura, que algunos, con no necesariamente mucha imaginación, les figuraba otra cosa. Pero no era la única roca singular, a lo lejos estaba el Caballito de Ajedrez, Dos Torres, y a nuestras espaldas El Uno, también llamado el Sarcófago. No falta de nada en este Parque.

Al poco entramos entramos en la parte inicial, o última, según se mire, del Callejón de las Abejas, y unos metros más abajo, tras algún angosto paso, cruzamos el arroyo de la Ventana, que llevaba mucha agua. Paralelos a su cauce y con el grato sonido de su agua, bajamos hasta alcanzar una gran roca conocida como El Buque, y junto a ella una preciosa cascada en la que, cuando no estaba prohibido, algunos nos hemos bañado.

Un poco más abajo, cruzamos por una bonita pasarela de madera el arroyo de la Ventana, conectando con el PR-2 por donde habíamos subido. Lo descendemos ahora hasta llegar a la pasarela que lleva a Llano Peluca, solo que en esta ocasión no la cruzamos, prosiguiendo por la llamada Autopista, que siempre se nos hace muy larga, hasta llegar de nuevo al puente de madera que cruza el río Manzanares y de ahí al aparcamiento de Canto Cochino.

En el único bar que queda junto a la roca en forma de pezuña de cochino, que le da nombre a este lugar, nos tomamos las cervezas para celebrar que los resbalones de algunos no habían tenido consecuencias las 200 excursiones de Paco Cantos y las 25 de César.

Por lo entretenida que ha sido la excursión y las vistas que hemos disfrutado, esta ruta se merece una puntuación de 4 sobre 5.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Excursión 436: Las setas de Abantos

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Lorenzo de El Escorial

Final: San Lorenzo de El Escorial
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  12 Km
Desnivel [+]: 709 m
Desnivel [--]: 709 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 40

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)


PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
En la historia del grupo, nos hemos ido de pozas, de ríos, de chorreras, de refugios, de jardines e incluso de bunkeres, pero nunca de setas. Y como era la época, en la convocatoria se nos animaba a cargar con cesta y cuchillo setero.

En el aparcamiento que hay bajo el Euroforum de Felipe II de San Lorenzo de El Escorial nos reunimos 39 exploradores, Celia, Carolina y Lucio, venían por primera vez con nosotros, después de ver nuestras andanzas en El Adelantado de Segovia y buscarnos en el blog. Bienvenidos.

Pero no solo alicientes micológicos iba a tener la excursión, también podíamos disfrutar de los colores otoñales de las hayas y recrearnos con las impresionantes vistas que siempre proporciona el Pico Abantos.

Íbamos a recorrer uno de los sitios emblemáticos del Real Sitio de El Escorial y su Monte Abantos, declarado Paisaje Pintoresco en 1961, que alberga un impresionante pinar de repoblación de más de cien años de antigüedad, ordenado con criterios paisajísticos, con pino resinero y laricio en las partes bajas y pino de Valsaín en las altas. Junto a ellos otras especies introducidas como las que se encuentran en el recorrido: hayas y alerces.

Iniciamos la ruta subiendo por las escaleras que dan a la explanada del Euroforum, bello edificio remodelado en 2013 en el que se organizan eventos y cursos de formación. Lo dejamos atrás y en la curva, giramos a la izquierda, para subir unos escalones y seguir una empinada senda que bordea el casi vacío embalse del Romeral.

A sabiendas de que nos esperaba un ascenso de unos 700 metros en poco más de 4,5 km, nos lo tomamos con calma. Pronto alcanzamos una pista, y al comenzar a ascender por la senda de los Tesoros de Abantos, pero una llamada de Juan, que llegaba tarde, diciendo que nos esperaba en el arroyo del Romeral hizo que Antonio se dirigiera para allá, lo que no fue constado por los que iban en cabeza. Conclusión: éramos 40 y el grupo se había dividido en dos.

Tras vadear sin problemas el arroyo del Romeral , Juan se ofreció a acompañar a los que iban a realizar la excursión en sentido contrario, el resto iniciamos el ascenso por el Camino de Abantos, coincidente con el GR-10. Cruzamos en dos ocasiones la carretera de El Escorial a Peguerinos y seguidamente las zetas que suavizan las fuertes pendientes de la cara occidental de la Solana de la Barranquilla y después la de Enmedio.

Terminadas las zetas, la senda gira a la izquierda en busca del arroyo del Romeral. Al alcanzar un roquedal de excelentes vistas, pierde la pendiente, momento que aprovechamos para tomar el tentempié, al calor del sol que se había hecho un hueco entre las primeras nubes del día.

Una vez repuestas las fuerzas, continuamos ascendiendo por el Camino de Abantos, entre pinos, supuestamente seteros, pero en los que poca cosa encontramos. Al poco alcanzamos una pradera donde se encuentra la Fuente del Cervunal y un pilón en piedra utilizado como abrevadero del ganado. Junto a la fuente nos hicimos la foto de grupo, bueno, de medio grupo.

Proseguimos en dirección sureste, por un pinar con retazos de nieve, hasta alcanzar unos riscos al borde de la sima del monte Abantos. Las vistas desde aquí eran excelentes: al sur Las Machotas, la Almenara y muy al fondo, la Sierra de Gredos. Al este San Lorenzo de El Escorial y su majestuoso Monasterio, y hasta donde la vista alcanza, toda la planicie de Madrid y sus características Cuatro Torres. Al norte, el propio pico de Abantos, la Sierra de Hoyo, La Pedriza y la nevada Cuerda Larga al completo, ofreciendo su imagen más bonita.

Tras deleitarnos con las bellas panorámicas, continuamos por la cuerda en dirección al Pico de Abantos, del que nos separaban apenas 400 metros. Alcanzada la cima, situada a 1.753 metros de altura, nuevamente nos recreamos con las vistas anteriores, ahora mejoradas por la altura y la presencia de la blanca cruz y el vértice geológico, que acapararon los disparos de las cámaras de fotos.

Superado el punto más alto de la excursión, iniciamos el descenso siguiendo el GR-10 hasta alcanzar la pista que se dirige hacia el puerto de Malagón. En la pradera donde nace el arroyo del Romeral nos encontramos con parte de los “perdidos”, que habían encontrados algunas setas, desde luego más que nosotros. Se unieron a nosotros, al resto, con Juan como guía, no los vimos hasta el final de la ruta.

Continuamos por la pista y al poco más de un kilómetro, nos desviamos a la izquierda para acercarnos a ver la estilizada y blanca cruz de Rubens y disfrutar de las magníficas vistas que desde el risco en el que está instalada se tienen.

El sencillo monumento recuerda el paso por estos montes de Pedro Pablo Rubens, que además de excelente pintor era diplomático, lo que le trajo a Madrid en septiembre de 1628, en un intento de mediar ante el monarca Felipe IV para que España alcanzase la paz con Inglaterra. En una salida al Escorial tuvo tiempo de encaramarse a lo alto de este risco para pintar desde aquí su conocida vista del Monasterio.

Tras las fotos de rigor, proseguimos el descenso para salir a la carretera del puerto, pasamos junto al derruido pozo de la nieve, justo en el puerto de Malagón, desde el que disfrutamos de unas amplias vistas hacia el valle y embalse del arroyo del Tobar. 

Cambiamos de vertiente y nos dirigimos al descansadero de Malagón, un ramal de la Cañada Real Leonesa, donde algunos encontraron alguna seta. Cruzamos la carretera y entramos en la parte más otoñal y bonita de la ruta, descendiendo por una bonita senda entre pinos y alguna que otra haya, conocida como el Camino del Silencio.

Al poco nos desviamos unos metros para acercarnos a la Fuente del Trampalón y su bonito humedal. Tras breves paradas para buscar setas, que algunos llegaron a encontrar, continuamos disfrutando de un paseo repleto de tonalidades ocres, rojas y amarillas, con extraordinario valor ambiental.

Continuamos descendiendo para disfrutar del pequeño pero precioso hayedo que repoblaron los estudiantes y profesores de la Escuela de Ingenieros Forestales desde 1870, y que escondido entre pinares es muy desconocido para la mayoría de los madrileños, pero que tiene unos hermosos ejemplares que nada tienen que envidiar al más famoso del Hayedo de Montejo, pero éste tiene además la ventaja de no tener restricciones de acceso y poseer una irresistible belleza.

Sus árboles proceden de una replantación del siglo pasado que han logrado adaptarse y prosperar a pesar del ganado vacuno de la zona y que han sembrado el camino de árboles jóvenes. Su cifra se sitúa por debajo del centenar, mayoritariamente en este tramo del camino que sube hasta el Puerto de Malagón.

En otoño, la variedad cromática y la intensa gama de dorados que bañan el monte nos resultará mágica y de encantador atractivo, sobre todo en los árboles de hoja caduca, como el haya o el alerce.

Precisamente al poco llegamos al Mirador de los Alerces, con magníficas vistas del valle, que se prestan a encuadres maravillosos en las fotos, con ejemplares de esta desconocida conífera, de las pocas de hoja caduca.

Gratificados por tanta belleza, continuamos el descenso por la senda que tras unas zetas alcanza de nuevo la carretera que sube al puerto, y que seguimos en dirección sur. Los que más prisa tenían descendieron desde aquí por la senda que baja directa al punto de inicio de la ruta, el resto continuamos por la pista, pasando por el Arboreto de Ceballos, para dejarla al poco, justo al llegar a la fuente del Helechal.

En dirección este, descendimos siguiendo una bonita senda que cruza el arroyo del Helechal y que más abajo enlaza con la conocida senda Horizontal, pero que nosotros no cogimos, al desviarnos a la izquierda para, junto a una valla, enlazar con la senda por la habíamos subido, junto al embalse del Romeral y llegar de nuevo a los coches, dando así por finalizada esta otoñal y setera ruta.

Por lo bonito del recorrido, inundado de colores otoñales y las preciosas vistas que proporciona Abantos, amén de las setas recogidas, esta excursión se merece 5 estrellas.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Excursión 435: La Granja de San Ildefonso y sus jardines en otoño

FICHA TÉCNICA
Inicio: Granja de San Ildefonso

Final: Granja de San Ildefonso
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  13,6 Km
Desnivel [+]: 272 m
Desnivel [--]: 272 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 3
Participantes: 36

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
RESUMEN
Iniciaremos este comentario dando mucho ánimo y fuerza a nuestra querida amiga “SOL…..ETE”, a la que esperan unos días “duretes” pero que la van a dejar mejor de lo que es y está, aunque será difícil que lo consigan.

Le deseamos que pronto vuelva a las rutas con nosotros.

1. INTRODUCCIÓN.

ALELADO me quedé cuando, de nuevo, me cayó el papelón de hacer la crónica de estas jornadas maravillosas.

Estoy convencido que es una venganza de las fuerzas vivas del grupo, una “tirria” que destila por todos sus poros: tarjetas amarillas por doquier, por añadidura, a continuación la roja, y como consecuencia inevitable expulsión por motivos mas que discutibles. 

Marchas imposibles para “abueletes” que sólo de imaginarlas se le caen a uno los “oeufs”, por decirlo finamente. Bajadas “canallas” donde las rodillas, se lamentan a gritos y por amor propio, para quedar a la altura, disimulan heroícamente…, por último, y no por ello menos importante, decir que cada vez se hace más difícil, igualar o superar el listón de los cronistas precedentes, con un ARTE que para mí lo quisiera.

2. AL “LORO”, DIGO AL “LÍO”.

Según los datos trasladados por los “organizadores” de tan magno evento porque yo no me entero de casi naaa, entre otras razones porque no he hecho esos maravillosos “cursillos” para torpes, que han dejado de serlo, jajajaja. 

Nos reunimos en la famosa “Granja”, y no para trabajar la huerta, 36 senderomagos , dispuestos a recorrer los 14 kilometros previstos en un período de tiempo comprendido entre 4 y 5 horas con un desnivel +/- de 272 metros, que visto lo visto, por una vez y sin que sirva de precedente, es catalogada de dificultad BAJA …, (el que suscribe, puede dar fe), pero al finalizar la jornada se nos advierte y el que avisa no es traidor, que los futuros proyectos van a ser considerados “paseos épicos”, marcando tendencia e historia, así pues, “damas” y “caballos, digo caballeros” vamos a bajar los polvorones antes de tomarlos en las fiestas navideñas.

Afirmar que, según los mapas de localización y 3D, la ruta en sus distintas versiones, nos sitúa en La Comunidad Autónoma de Castilla y León, provincia de Segovia, población. “La Granja de San Ildefonso” (como su nombre indica), en sus inicios fue, valga la redundancia, una granja construida en honor al santo antes mencionado, de ahí que todo tenga su explicación/lógica.

Después de este inciso, continuamos nuestro camino atravesando la carretera que une la población con el puerto de Navacerrada, dirección “Campo de Polo,” hasta llegar a los márgenes del río Eresma, afortunadamente, un bello puente, hizo que atravesar “el charco” fuese amable y agradable para deleite de todos.

Nos adentramos en el bosque con la sana intención de buscar algún manjar: setas, de las que no vimos casi ninguna excepto unas grandes, “invertidas”, con cierto sabor metalizado, los jabalíes tampoco daban señales de vida, el “éxito” estaba asegurado, ambas cosas brillaban por su ausencia. …

Ante tal disyuntiva, había que tomar una buena decisión y la mejor fue dar una vuelta, dirección Valsain (zona de las Pesquerías Reales) , con el fin de llegar nuevamente a la Granja., allí teníamos una cita concertada, a la que ya llegábamos por cierto, un poco tarde. Una amiga de José Luis Molero nos esperaba, auténtica experta en la exposición histórica y artística de las distintas fuentes que conforman los bellos jardines del Palacio, tiempo que quedó escaso, ante el elevado nivel de conocimientos de nuestra guía de lujo, que ha prometido volver otro día con más tiempo.

Por último, pudimos disfrutar de una excelente comida de mesa y mantel en uno de los restaurantes de la zona.

Para aquellos que quieran cultivarse todavía más, véanse los excelentes vídeos y reportajes fotográficos que cada miércoles nos hacen llegar: D. José María Mascaraque, el Guitarras; D. José María Pérez, el Estadístico; D. Ángel Vallés, el Segoviano; D. Julián Suela, D. Francisco Nieto, el Censor y la Sra./Srta. Helen Olague, incorporada al grupo recientemente de la que aún no tenemos suficientes referencias, pero todo llegará.

Un fuerte abrazo y saludos, “condenados”. Ah, y para cumplir con el protocolo, le pongo 3 sicarias a esta excursión tan otoñal.
Marcelo González 

FOTO REPORTAJES

VÍDEOS

FOTOS